El amor era otra cosa

Señales de desprecio.

Mi rostro se desmorona.

No hubo golpes… No hubo más gestos… Ni palabras. Sólo marcas.

A éstas alturas, la voz se derrama.

Sólo quedan gotas de silencio…Intencionado…Doloroso.

Humo en los pulmones.

Ojos inundados.

Para entonces descubro que quizás sea una inadaptada.

No puedo acostumbrarme… Depender.

Porque depender… depende de tu voluntad.

Lleva consigo…

Silenciar emociones…Evitar estremecerse ante escalofríos.

Se hace aún más complicado si está prohibido sonreír al despertar.

Y llorar pierde su valor… su eficacia… Cuando se convierte en un habito demasiado recurrente.

Y es precisamente ahí… ese momento concreto en que puedes tocar con la punta de tus dedos lo más profundo… tocar fondo… cuando aparece la conciencia… la propia… La fundamental. Para ponerte a prueba; y… hacerte dudar sobre si lo que estás viviendo son los trazos garabateados de una vida en la que sobran tus expectativas.

Por todo eso… Conformarse… es lo peor que podemos hacer.

Tu subconciente lo sabe.

No dejará de perseguir de mil formas distintas… el hecho de hacerte ver que para ti el amor… era otra cosa.

 

Ariana Gutierrez de la Torre

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