Amar

Dulce ceguera embriagadora, sin ver puedo sentir tu presencia y oír el latido de tu acelerado corazón acercándose lentamente.

No, no necesito que digas nada, tu voz, tus últimas palabras, aún resuenan en mi interior,… las mariposas vuelan para los dos.

Ahora te siento dentro de mi, el suave roce de tus caricias y el tacto de tus labios en mi piel, penetra en mi alma hasta dejarla correr en libertad.

El tiempo se para, la belleza de la naturaleza sólo tiene un nombre, tú.

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