Carta a la parca

 

CARTA A LA PARCA

 

De mi consideración, a la soberana muerte.

 

Señor, o señora entendida como parca, es conocido en mi entorno familiar y, bajo recto diagnóstico del psiquiatra que me asiste, de un trastorno obsesivo-compulsivo. Es por ello mi ansiedad, pensamientos intrusivos y altamente persistentes produciéndome temor en enorme demasía. Enterada, o enterado usted de mi dilema quisiera dejar constancia en este escrito, de unas severas indicaciones que deberá seguir para cuando alcance a mi alma:

 

Sabido es, tenebroso caballero o dama muerte, sabido es por los libros y escrituras de sus muchas defunciones donde apilan enfermedades, pestes, guerras y terribles epidemias de efecto devastador. Sería de mi entera satisfacción prevenirme si por un casual su visita de término mortal hubiera ocurrido segundos antes de mi turno, en alguna bubónica peste masiva o algo parecido. De ser así y, tuviera que tocarme la garganta con las manos para muerte por asfixia convendría para mi tranquilidad del lavado de sus uñas largas o no, seguido de la adecuada protección a sus manos con unos guantes de goma correctamente esterilizados. Como cualquier mortal no poseo pistas ni certezas de mi forma de morir, con lo cual proseguiré en un intento aproximado de acertar. Permitiría la posibilidad, en estos tiempos de extremada violencia que la causa de mi muerte la creara usted, mandataria o mandatario con guadaña, con el plomo de un disparo. De esta forma debe saber, que junto a la carta que lee añado una bala o munición previamente elegida por mí. Mucho antes de impactar el susodicho proyectil sobre mi cuerpo, deberá obligatoriamente exponer a ebullición la bala en agua clara, y a no menos de 71ºC.

Enterado que nadie fenece de viejo sino como mucho, de muerte natural, estaría en su mano y dado el caso a tratarme con cuidado, siendo el sueño eterno solo eso, dulce sueño y no eterna pesadilla. No quisiera en mi descanso un ambiente mortuorio donde bestias, demonios y diantres pustulosos me escupieran en la piel apestando de esta forma parte o miembro de mi ser, y sigo. Por su puesto he minimizado riesgos, no fumo en absoluto, mi doctor es mi vecino y procuro apartarme del alcohol escapando de una muerte tarda y dolorosa, su trabajo, mi foránea amazona o jinete espectral.

Si mi mente no lograra soportar la espera del inevitable encuentro con vuestra señoría presionándome al suicidio, observo cómo modo más común y/o utilizado, la soga. Tal cual soy también lo previne, ya dispongo de una impoluta maroma no elástica recubierta de fino y agradable algodón evitando en lo posible, una grave infección en mi cuello tras el agónico pataleo al colgar suspendido.

Quedo a la espera y, confiado en la seriedad que le avala para cumplir mis exigencias dictadas en esta desesperada carta que convendrá quemar, cuando ya no necesite su lectura.

P.D: (Importante). No olvide descalzarse al cruzar a mi morada, desconozco donde ha estado su calzado.

Maikel

http://ellicordelaspalabras.blogspot.com/

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