ODIA CON CUIDADO

 

ODIA CON CUIDADO

 

Estando en completa custodia y/o a cargo de mi vida

la trataba con mayúsculo cuidado, era mía

lo seria hasta el arribo de la voz del amo

en esto, preguntóme mi hijo Lázaro una vez.

— ¿Qué es la muerte?

—La muerte —dije.

—Es aquella que llevó a mi padre.

Con ella sueño a veces, solitaria

sin hacerme ningún daño

dócil parca que me cuida, y a mi vida

cuidadosa, dócil parca, dócil diosa.

A veces con ella sueño y le hablo,

preceptora muerte otórgame un minuto

concédeme a mi padre caído

yo, custodio de mi vida, conjuro trueque.

Supliría todo un año de mi vida en un instante

un minuto poderoso, un soplido cambiaría

trocaría todo un año de la vida

al instante en un abrazo,

preguntó mi hijo esta vez.

— ¿Todo un año en un minuto?

Musitando respondí.

—Cada minuto cuenta.

No diría una palabra, no hablaría silencioso en el abrazo

estados mis brazos en él

soportaría el silencio del milimétrico minuto

tan callado.

Ahora, que me paro a pensar

inmerso en un sorbo de padre, yo lo soy

querido hijo

es la muerte inofensiva mientras viva

compañera mía, protectora de mi último suspiro

la guardiana que me vio nacer.

Abrázame sentido hijo

domina al tiempo sin pedirle nada

abrázame en un minuto inextinguible

donde logre susurrarte…

“Recuerda las palabras de invisible poder,

odia con cuidado

ama sin control”.

 

 

 

Maikel

http://ellicordelaspalabras.blogspot.com/

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