El pequeño esclavo.

Trabajaba de sol a sol sólo por una cama, si es que podía llamarse de esa manera, caliente y un plato de algo parecido a lo que se conoce por comida. Las jornadas de trabajo eran interminables, un auténtico suplicio y su situación llegaba ya al límite. Si no conseguía marcharse pronto de allí su supervivencia tocaría a su fin. Tenía que escapar, de la forma que fuera, porque no aguantaría otra campaña más. Así, una noche, se escondió en una de las cajas y pidió a uno de sus compañeros que lo envolviera como un regalo y lo mandase lejos de aquel maldito lugar. Papá Noel descubrió el escondrijo del pequeño duende. Como castigo fue relegado del área de envoltura de regalos y lo mandó con el equipo de limpieza al establo de los renos.

Si te ha gustado esta historia puedes ayudarnos a seguir escribiendo visitando nuestros blogs… http://elbauldelos80.blogspot.com/ o http://relatosycuentosbreves.blogspot.com/ y haciendo clic en algunos de nuestros anunciantes. Gracias…

Últimas publicaciones de Nacho Saavedra (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada