CARTA A MI ETERNO AMOR

Buenas noches mi vida.

Como otras veces, te escribiré esta carta para dejártela como siempre debajo de la almohada de tu lado en nuestra cama.

Ya sabes que me gusta hacerlo, como si estuviera lejos de tí, aún habiéndo estado a tu lado hace sólo unos minutos y haber pasado esta tarde juntos…

Para mí, cada vez que toco tu piel, cada vez que oigo tu voz, es como si llegaras de viaje y me sorprendieras llegando unas horas antes, un día antes, para darme un regalo, tu presencia lo es para mí, el mejor de los regalos que puedo recibir y que no iguala a ninguno de los que, hasta ahora he recibido. Te llamo insistentemente como tú ya sabes, en silencio, en secreto y tú siempre apareces como un ángel al que no hace falta volar, te presentas frente a mí con la sonrisa más bonita que jamás haya visto y me saludas de esa manera que sólo tú sabes hacer que con cualquier nombre o adjetivo me suena al tintineo de una campanilla que echa chispas cada vez que se toca, así eres tú cariño, el que me alegra la vida, el que me hace soñar veinticuatro horas y que haces de ese día el cuento más maravilloso del mundo, cambiándolo al día siguiente con otro principio diferente pero con un mismo final, aunque lo cambies de colores, de formas, de sitios… pero siempre el  final feliz de todos los cuentos que puedas inventar, de todos los que han existido, todo con el objeto de hacerme la niña, la mujer más dichosa del mundo y … ¡vive dios que lo consigues!.

Eres ese ser adorable del que nunca quiero separarme, que un minuto sin ti se me hace una eternidad, que quiero que estés presente en cada segundo, como si mi piel se pegase a la tuya y necesitase su riego para darme vida.

Eres, lo has sido siempre, ese amor que sentí la primera vez, el que siempre estuvo presente en mi corazón, en mi alma, en mi ser entero, día a día, año tras año y que seguirá siéndolo hasta que yo deje de existir, mientras tanto, nada ni nadie impedirá que lo haga porque lo llevo tan dentro que mi corazón, estoy segura que late por esa fuerta tan inmensa que me transmites.

He pasado un día genial, como todos los que pasamos, como los que soñamos y como los que, todavía están sin realizar, sin vivir pero que sé serán iguales según vayan pasando.

Contigo vuelvo a resurgir, si tengo algún temor tú lo borras de mi mente, con tu sonrisa iluminas mi cara y desaparecen todas mis inquietudes, las huellas de tristezas y sufrimientos. Aunque siempre te haga la misma pregunta que a tí no te gusta… no te enfades mi cielo, no te prometo que no la vuelva a hacer porque me es imposible, lo haré porque no puedo contenerme, y me conoces pero no me castigues en el cuarto de los ratones, porque entonces sí que me muero de verdad.

Cariño, si cuando vengas estoy dormida, léela, imagina entre cada palabra, entre cada renglón que hay palabras y adjetivos tan maravillosos que no están en páginas de diccionarios, que son inventadas por y para tí, que las que aquí leas sean transformadas en lo que tú desees ver, en lo que ellas te digan para escucharlas, porque me gustaría que te dijesen que te quiero con fervor porque eso es lo que por tí siento amor mío y por lo que ya estoy emocionándome y tengo que dejar de escribirte porque no veo un h—–. (Ya acabo de estropear todo el romanticismo, pero ya sabes lo bruta que soy) TE QUIERO.

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