MI ETERNO DULCE «GRUÑÓN».

Con esa cara de santo que tienes

que parece no rompes platos

ni que matas ni a una mosca

ni les quitas las alas ni patas.

 

Con esa sonrisa de ángel «patudo»

con ese gesto de niño bueno

que la lengua se ha mordido

por no faltar al respeto…

 

Y, hasta con la autoridad te atreves

niño malo y muy travieso

que no te importa ni un bledo

que al cuartelillo acaben tus huesos.

 

Que el «genio» que llevas dentro

y que no es el de Aladín…

tú lo sacas de paseo

como quien saca a su perro.

 

¡Ay, mi pequeño «gruñón!

que no aprendes con castigos

ni de espaldas a una esquina

con los brazos extendidos.

 

Ni piedras en las rodillas

ni con erizos en ellas

ni con cantos en zapatos

ni en un enchufe los dedos.

 

No hay castigos suficientes

que en razón te hagan entrar

por «peteneras» tu sales…

y te quedas tan «anchón».

 

¡Ay mi adorable «rabudo»!

y no me refiero al tamaño…(jajaja)

sino a la mala leche

que tienes en tí encerrada.

 

Mi «cochinín», mi «marrano»

que me encantas tal cual eres

y te «piroteo» siempre…

¡SEAS MALO O SEAS BUENO!.

 

Contigo no hay nada que hacer

te toman así, o te dejan

¡tú siempre haz lo que quieras!

que aquí…¡tienes a una FAN!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. por Nine publicado el 15/09/2020  04:31 Responder

    que curioso modo de referirse y genial a la vez

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