¡PUF… Y SIGUE SIENDO DIFÍCIL!

Por qué es tan duro mi vida

seguir queriéndote tanto

quisiera quererte menos

aunque sería un milagro.

 

Fíjate a dónde he llegado

que deseo amarte menos

aunque una pizquita sea

para aliviar mi tormento.

 

¡Cómo me cuesta mi cielo!

nunca sabrás este anhelo

me estoy muriendo cariño

de querer como te quiero.

 

Por eso pido el milagro

que sé, no va a suceder

tan acostumbrada a amarte

que perdida me veré…

 

¡Puf cariño que me matas!

tú no lo sabes muy bien

si lo supieras mi vida

lo pedías tú también…

 

Y tanto es de lo que vivo

de tus recuerdos de ayer

que me salvo paso a paso

pero me agoto a la vez.

 

Es como querer correr

por una cuesta empinada

en lugar de ir despacito

y, ¡no llegar derrengada!.

 

Menos mal que tengo agallas

y ya estoy acostumbrada

pero en otra no me estraña

que «tirase la toalla»… (la de baño, manos y «bidet»)

 

Y yo… ¡sigo y sigo! (como Felipito Tacatún)

queriéndote con mi alma

con mis ciento y un sentidos

y con un millón de ganas.

 

Te quiero tanto mi cielo

que revientan mis entrañas

de tanto amor que me invade

y… esta locura ¡ME MATA!.

 

 

 

 

 

 

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