Delirium de mi mente celestial

 

 

DELIRIUM DE MI MENTE CELESTIAL

 

Tras la muerte de mi padre cierto es, que pasaba largas horas en el parque de mi barrio. Sentado allí, en un banco de sucia madera lucían las horas. Cierta vez mientras pudrían mis aquellos pensamientos, a un hombre vi acercarse, su paso era lento, demasiado. En su arrimo a mi lugar pude en eso distinguir a la persona, pero…, ¡por todos los gorriones que allí piaban! Resultó ser él, el difunto.

— ¡Padre! —exclamé.

Asombrado aquel hombre (y yo también) me miró.

—Perdido me encuentro, pues no sé donde me hallo —murmuró.

— ¿Acaso no me reconoces? —pregunté—, tú que me diste vida.

—Si tu padre soy no lo recuerdo, ni allá de donde vengo. Tan perdido estoy.

¿Posibles eran las puertas del edén tenerse abiertas?, estaba aquí aquel difunto que del cielo se extraviase y no supiere regresar.

—Padre, has llenado a mis ojos de lágrimas potentes, mas si no hay caballero oscuro tras de ti, bienvenido a mí.

A esta tierra de mortales llegaran los ángeles guardianes y si preguntan, mentiré, oculto bajo el reino celestial así lo haré.

—Dime hijo, ¿dime cuál es tu nombre? Pues quizás en las puertas del cielo, quedó mi memoria.

—Padre, que sea mi abrazo el que temple tu penar —respondí glorioso—, camina conmigo después de este egregio despertar y prometo, que esta vez te escucharé.

Que esperen las ánimas celestes u océanos galácticos, que chirríen los postigos del cielo y las brasas a quemar, en secreto lo tendré furtivo a todo.

En tormentas de agua helada mojaremos en paseos, y cubiertos por el manto pluvioso ni los dioses de los mares nos verán. Que guarde la Luna su luz, en las sombras estaremos ¡qué la noche no nos vea!

—Serán los rayos del sol quien me alumbren —dijo— todos ellos me hallarán, y llegados pues del cielo podrán hablarle a la corte celestial.

—Brillan sus rayos, mas tan lejanos brillan, a años luz —respondí.

Caído del cielo donde todo sigue azul, llegó mi padre

escondido disfruto de él, tal vez, hasta que la muerte que separa, toque a mi puerta.

 

Maikel Nait.

Maikel

Master, en el universo.

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