Nada tiene… (Parte Final)

Ver parte 1

Al girar una esquina el hombre se había detenido. Se bajó del vehículo. La otra puerta se abrió también, un joven salía a través de ella. Le pareció extraño no haberle visto nunca, sobretodo verles juntos, teniendo en cuenta que el cabrón al que seguía se había pasado tres días completos a su lado. Esperó que ambos se alejaran del coche y una vez les vio borrosos a causa de la niebla matutina, se bajó también. Cogió un destornillador amarillo del maletero y cerró con un fuerte golpe. Al girar se dio de bruces contra algo. La mujer del día anterior le miraba con cara compungida.

—Lo siento —dijo. Y acto seguido se abalanzó sobre ella, apretando su cuello con ambas manos con una fuerza no esperada por parte de una mujer tan mayor.

—¡Unos cojones, lo siente! —respondió la chica golpeando con sus puños ambas muñecas de la vieja— ¡Me vas a comer el potorro, vieja de mierda!

—¡Muerte! —gritó la vieja como poseída, a la vez que tomaba inercia y saltaba sobre la chica, que tenía una expresión de incredulidad, mezclada con ira.

—¡Anda ya, a tomar por culo! —contestó la chica, mientras erguía una pierna, esbelta y alargada, y paraba la carga de la vieja, quien cayó al suelo, y entre dolores dijo, con una voz de ultratumba:

—Grok, garok, frog mok.

Los perros, que seguían dentro del coche, empezaron a revolverse aún más.

Sorprendentemente, la gente de la calle no parecía haberse percatado de la escena. Además, el amante volvió a meterse en su coche, arrancó y se fue.

Tras una serie de amenazas escondida tras el destornillador amarillo la chica finalmente decidió no perder más el tiempo. La vieja mujer no se merecía todo el esfuerzo que ella había hecho por devolverle a su perro. Así que sin dudarlo se metió en el coche y arrancó para perseguir al otro vehículo. La mujer se quedó allí tumbada, según pudo ver por el retrovisor. Avanzó varios kilómetros tratando de encontrar el otro coche, pero finalmente se dio por vencida y decidió volver al hotel. Entonces, al aparcar el coche y apagar el motor se dio cuenta, por fin, de que los perros habían desaparecido.

¡Ya recuerdo! ¡Me dijo que iba a ir a la montaña! La chica siguió dándole vueltas a la cabeza. Pero no me dijo nada de ese amigo suyo… La chica decidió reanudar la búsqueda. Al fin y al cabo, ahora sabía adónde dirigirse.

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Cuando llegó a la falda de la montaña, vio que el coche de su amante estaba estacionado en un parking frente a un bar. Sacó de su maletero un bidón de gasolina y, decidida, cogió un mechero y se dirigió hacia ese precioso y lujoso coche. Sin embargo, cada paso que daba se le hacía más pesado. Y la duda le empezaba a reconcomer. Quizás no fuera tan cabrón, quizás no se mereciera nada malo.

Pero algo muy extraño pasaba, a cada paso que daba en dirección al coche, peor aspecto tenía éste. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, vio perpleja cómo empezaba a parecer que se estaba quemando. No quemando, sino quemado. Cuando estuvo al lado, el coche ya estaba totalmente destrozado. Ella dejó el bidón de gasolina en el suelo y se guardó el mechero en el bolsillo. Abrió la puerta del conductor y una nube de humo salió del coche. Abrió el resto de puertas para que se aireara y examinó el interior. Por el espejo retrovisor le pareció ver una silueta familiar. A lo lejos, la vieja caminaba con aire tranquilo y se metía tras un árbol.

Maldita mujer, pensó para sí. Su odio y ansia de venganza se había vuelto de actitud casi protectora. Una marabunta de emociones le recorrían el cuerpo. Por un lado sus sentimientos de odio, por otro lado la realidad de los actos y la aparición de la anciana. Pero en el fondo de sí misma, trataba de auto-convencerse de que finalmente odiaba más a la vieja mujer, que al hombre con el que había compartido poco, pero del cual había disfrutado intensamente.

Más con ganas de preguntarle por sus motivos que de reprenderla, la chica siguió los pasos de la mujer. Dejando atrás el coche quemado, se internó en el pequeño bosque de pinos por un sendero muy estrecho. Por la cara opuesta de la montaña, dos figuras descendían de un agradable día de senderismo.

Entonces los vio, vio a los perros. Estaban tras su propio coche, tumbados, con aire tranquilo, pero vigilantes. No apartaban la vista de los dos hombres que bajaban, ya inquietos, en dirección al coche calcinado. Una vez llegaron a él, los perros se levantaron, y rabiosos, corrieron hacia los dos hombres.

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—Hermanos, estamos aquí reunidos para despedir a dos de nuestros más amados hermanos.

El párroco oficiaba el funeral con más desgana que ánimo. La chica estaba sentada en la última fila de asientos.

—… una muerte tan desconcertante. Hoy están sentados con su Padre, Nuestro Señor…

No se sentía aliviada. Pese a todo el odio que sintió por su amante. Ahora estaba muerto, devorado por unos estúpidos perros. Perros que ella misma había llevado hacia él. Tampoco es que le echara de menos. Ni ella misma sabía cómo se sentía. Confusa, eso sí.

—… Podéis ir en paz.

—Demos gracias al Señor.

Y la muchedumbre se empezó a levantar. El párroco, un hombre bastante viejo, fijó su mirada en la chica de la última fila. Volvió a elevar la voz y dijo:

—Grok, garok, frog mok.

Pero nadie, salvo la chica, pareció darse cuenta.

Champinon y Yizeh. Octubre de 2009

Yizeh Castejón

Escritor, físico, profesor, capoeirista, innovador. Nacido en Madrid en 1986. Creador de Sopa de Relatos, la web de escritura libre. Editor y autor del libro de cuentos "Sopa de Relatos" y de futuros proyectos. Alumno de h2i Institute.

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7 Comentarios

  1. por LBD publicado el 21/10/2009  19:04 Responder

    ¿Tiene "Grok, garok,frog mok" algún significado, además de: Grok, garok, frog mok?

  2. por Lascivo publicado el 21/10/2009  22:01 Responder

    hum, la verdad es que intenté traducirlo en su día. Sé que es una frase en el dialecto froklok de la lengua froklak, que a su vez es derivada de la familia lingüística de las lenguas laktrag. Pero este dialecto concreto se me escapa. Lo contamos tal y como lo vimos (sí, vimos cómo ocurrió toda esta historia)

  3. por LBD publicado el 22/10/2009  11:06 Responder

    Me imaginaba que ibas a decir algo así. Esto no es serio señores.

  4. por Lascivo publicado el 22/10/2009  15:34 Responder

    pero es que no somos para nada serios, por Dios!

  5. por LBD publicado el 23/10/2009  00:01 Responder

    Oye, por cierto.
    Recuerdas un relato de hace lo menos 6 o 7 meses que en realidad era un codigo por descifrar? O contenia uno? Ya no me acuerdo de cual era.. Me lo cuentas, por favooooor?
    Graaacias por su atención.

  6. por Lascivo publicado el 28/10/2009  22:30 Responder

    LBD, te refieres a este?
    http://sopaderelatos.com/2008/08/06/el-monstruo-del-pantano-15-13-18-16-3-4-10-8-1/

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