Vraeus

Esta es la historia de Yari, un joven ladronzuelo del Antiguo Egipto.

En una calurosa tarde estival (en la que fácilmente se podría haber frito un huevo sobre las rocas), Yari comprobaba su botín…

Entrar en el mausoleo ha sido tan sencillo… ¿Cómo un monumento de semejantes dimensiones y tal grado de sacralidad podía estar dotado de tan poca vigilancia y protección? La gran Sala Hipóstila albergaba toda clase de riquezas… Pero ninguna tan bella y golosa como aquel VRAEUS de oro… Arrancado de la frente de la máscara de Tutankhamoon, esa serpiente dorada parecia que hubiese germinado de los mismos infiernos… Sólo el mirarla hacía daño a la vista con su rutilancia… No podía dejarla ahí…

¿Qué me está pasando? Dios mio… estoy sumido en la miseria, no puedo calmar mi hambre, ni mi sed… Sangro y no sangro… Tengo frio y sudo… Tengo calor y tiemblo… Me precipito al vacío… Caigo… y siento dolor al tocar el suelo… Muero… ¡Pero sigo vivo! ¿Por qué me pasa esto…?

Mi familia está enferma… Creo que les he contagiado… Soy como un veneno en alta dosis… El agua que beben es muy turbia… Como si al rozarla con sus labios se ensuciase… Empiezo a pensar que estamos contaminados… ¿Contaminados…?

Hoy ha venido un hombre a mi casa… Un hechicero del mercadillo… Un hombre enjuto y de pocas luces… Me ha dicho que todo mi sufrimiento terminará cuando devuelva aquello que no es mio… ¡El VRAEUS!

No puede ser… ¡estoy maldito! Mi codicia, mi ambición… ¿De esto me han servido? Soy un muerto en vida y un vivo en muerte… No puedo más. Me estoy desangrando pero mis heridas vuelven a cerrarse para más tarde abrirse de nuevo. Necesito vivir. Necesito sentir el aire fresco y el estómago lleno. ¡Maldito Vraeus! ¡Eres mi perdición!

Devuelve el Vraeus… Devuélvelo… Devuelve el Vraeus al lugar al que pertenece y volverás a ser el de antes… ¿No puedes? Créeme que sí… Libérate de tus cadenas, no te creas que puedes alcanzarlo todo. Existen los límites. No entres en territorio ajeno. ¡Devuelve lo que no te pertenece!

De acuerdo… Pero es tan lindo… ¡Oh Dios! ¡Su fuerza se ha apoderado de ti! ¡Déjalo ya…! No puede ser más fuerte que tú. Devuelve el Vraeus YA. No te dejes poseer por su belleza, la belleza no significa nada… ¡Te está torturando! Necesito fuerza de voluntad… No puedo seguir así… ¡Tengo que devolverlo! ¡Ahora!

Regreso al mausoleo… Me relamo cada vez que lo miro… Pero no me deja vivir… ni morir… Lo vuelvo a colocar sobre la máscara de Tutankhamoon…

Y salgo del mausoleo… Siento la brisa fresca acariciando mi faz… El sabor de la comida… El frescor del agua atravesando mi garganta… Mi familia vuelve a estar sana…

No me volveré a quedar con lo que no me pertenece… Ya no me dejaré embaucar por la belleza… Nunca más…

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2 Comentarios

  1. por Lascivo publicado el 29/01/2010  10:38 Responder

    Muy, muy, muy bien escrito. Aunque, una pregunta: ¿conoces a Champinon, verdad? Lo digo por el impresonante abuso de puntos suspensivos. ¡Madre mía! Me he permitido contarlos: ¡¡¡33 puntos suspensivos!!! Que hacen un total de 99 puntos. Ja, ja, ja, ja.
    En fin, me ha gustado especialmente la enumeración de antítesis del cuarto párrafo.
    Creo que es tu primer relato aquí, así que ¡bienvenido/a! Espero volver a leerte pronto.

    • por nickamcbrain publicado el 29/01/2010  15:03 Responder

      ¿Champinon? No se si le conozco, igual sí jaja.

      Ahora que lo dices, si que es cierto que hay muchos puntos suspensivos, no me había fijado, lo que pasa que según escribía me ponía en el pellejo del personaje y me daba la sensación de que la única manera de plasmar por escrito una respiración entrecortada eran los puntos suspensivos (de todas formas no tengo ni idea de redacción y a lo mejor hay otra forma, pero mi intención era esa).

      Pues sí, es el primer relato, aunque ya tiene tiempo, pero no lo encontraba, por eso no lo escribí antes. A ver si me viene más inspiración y publico más.

      ¡Saludos!

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