Noche (Rima XII)

Deja que el frío,
salvaje,
valiente,
atrevido,
se haga en tus venas,
río.
Escalofrío.

Deja
que la Dama Negra,
envuelta en su manto
frío,
te acune,
te lleve lejos,
para bajar,
y trepar,
por sus caderas,
de virgen pura,
deseo incontenible,
sonrisa de estrellas,
locura infinita.

Deja,
que el suave lino,
de sus ropas
marque su cuerpo,
sensual,
místico,
etéreo,
inmortal.

Deja
que suba
la excitación.
Que no necesitemos
pensar
en un Dios.
Deja
que su belleza,
su negritud,
su templanza,
y su experiencia,
recorran tus manos.

Acaricia
sus senos,
bebe
de sus labios.
Siente
el placer
de su mirada
turbia,
pero plateada.

Siente,
que explota
contigo.
Que los pulsos
se aceleran,
que tu piel,
se quema,
y se hiela.
Que el placer,
es incontenible.

Grita,
llámala.

Volverá,
como siempre.
Volverá,
y te dejará
sin nada.

Adrián A. A.

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