Alicia

Las palabras sonaban fuerte, pero en mi sordera encendida contra el mundo, las oía huecas y bulliciosas. El momento, se presentaba, como siempre, algún día importante, antes de algo importante. En medio de alegrías y tristezas. La palabra no era larga. Salía casi levantando la lengua, sensual y atrevida, entra los dientes, para dejarla reposar sobre el labio carnoso: Do. Ese fue el puente. Y sobre ella fue viniendo esa escalera mágica, ese melodía suave, ese cántico sedoso, esa harmonía electrizante. Llegó su voz, su dulce voz, capaz de convertir al creyente en ateo, al manco en diestro y al cojo en gacela. Llegó su suave tintineo, su rumor de caracola, sus caracolas negras, sus ébanos negros que nacían por cabellos, su tez palida, bonita, cuidada y perfilada al más mínimo detalle, y sus ojos grandes, expresivos. Bellos, como toda ella. La mujer, que así quiero clasificar, movia el mundo con su gracia, y hacía que el Re y el Mi fuesen preciosos regalos de la música medida. Sonaba con el viento, lejos y cerca, el Fa tintineante, como copa bohemia que choca contra una igual. Y el Sol, que iluminaba su sonrisa, protegida por unos labios que tenían de feos lo mismo que de negro tiene el mar de la mañana. Era un regalo, y sólo unos pocos sabíamos valorar todo cuanto nos ofrecía. Parecía casi imposible que fuese humana. Desde luego, la duda siempre salpicará mi memoria, y el no habérselo preguntado por medio ha sido motivo de muchas de mis frustraciones como escritor. En otoño, doraba las hojas caídas, hacía brillar la nieve en invierno y los colores de la primavera, y en verano, si me mandan jurar que escucharla fue en vano, diría que no hay santo más inhumano que el dueño de ése vozarrón. Suave, despacio, sin hacer daño. Piano, pianissimo. Legato. Descolocaba los sentidos y su voz reverberaba suave y limpia, recta, ascendente, hacia el cielo, del que había salido para acomodarse en su garganta. Éramos muchos los que intentábamos, sin exito, descifrar parte de su enigma. Mi voz siempre quiso perderse con la suya en un dueto sin vida que hiciera quemar la llama. Sus gestos, sus aprecios y sus abrazos hacían que hasta el Sansón mas velludo se estremeciera por medio de su Aquiles. Era una diosa, de éso no había duda. Sonaba como todos los instrumentos a la vez, en una melodía sin fin que invitaba a recorrer un cosquilleo el espinazo y tensarnos involuntariamente ante tal maravilla. Era la anacrusa del momento de soñar, la perfecta medida del compás, el dos por cuatro mejor cantado, el seis por ocho mejor pensado. Era lo perfecto y lo humano. Lo grande y lo pequeño. El susto y el agrado. La aventura y el desengaño.

Era, sin más, una mujer que lo tenía todo, y su arma dulce no era más que su voz. Los jilgueros se quedaban mudos si la escuchaban, y las golondrinas, en su vuelo migratorio, a escucharla se paraban. No había nota que desentonase en su canción, ni salmo que comparase su maestría. Era la voz de las voces, la pura esencia de la música. Tan pronto una de sus canciones aparecía como abismo insondable como se terminaba en una ovación de asombro.

La llamaban Alicia. A veces dudo que ese fuera su nombre. Tenía gracia. Desparpajo. Eso que solo tienen unos cuantos. Lloraba cuellos de cisne e hilaba su silbido cantor. Reía con enganche, y enganchado quedó más de uno en sus rizos de seda. Llevó la música a lo más alto y deleitó al público con noches de bar de esquina y acordeón cutre. Se bebió las copas de los bares de París y alumbró Eiffel más que la luna llena. Deslumbró a muchos, y nos eclipsó a todos.

Por donde pasara, fuese donde fuese, no podía dejar de llamar la atención.

Algunos dirán que exagero, pero cuándo me siento lejos de ella, cuando creo que no volveré a escuchar su voz, un rumor, ese, el de caracola mencionado, me transporta a los recuerdos que nunca creí vivir.

Alicia, era casi perfecta. Y esque para eso sólo le faltaba ser algo más imperfecta. Era, a fin de cuentas, lo que de una mujer se espera: belleza, ternura, firmeza, deber, poder, querer, amor, sensibilidad, voz, cariño, comprensión, y amistad.

Alicia. Voz en grito. Canto de sirena. Hielo desecho. Fuego eterno. Lluvia que cala. Fragancia que embriaga.

La, Si, Do.

A mi querida Alicia Querol Herrero, musa en los mejores tiempos, y amiga siempre.
Te quiero.

12 Comentarios

  1. por sibisse12 publicado el 29/11/2010  12:24 Responder

    Buena descripción de alguien a quien se aprecia y se quiere, da la impresión de que ya no está

  2. por Pequadt publicado el 02/12/2010  12:15 Responder

    La verdad es que se me ha hecho como una poesia. Una lectura muy calmada y sobrecogedora.

    Tu relato esta a un nivel superior. Te felicito y te agradezco que lo compartas con nosotros!

  3. por xplorador publicado el 02/12/2010  15:01 Responder

    Precioso. Rico. Poético. Emotivo. Muy bueno.

    Me han llamado la atención las palabras en negrita. ¿Significa algo?

  4. por xplorador publicado el 02/12/2010  15:10 Responder

    (No las palabras en sí, sino la negrita).
    :)

    • por Pequadt publicado el 05/12/2010  17:07 Responder

      A ver si nos saca de dudas xD

  5. por acubo publicado el 12/12/2010  06:39 Responder

    Muchisimas gracias por todos estos comentarios, y ante todo disculpas por la tardanza. Las épocas de exámenes son horribles. No pensé que esto tan íntimo calase tanto. Y bueno, es verdad que Alicia ya no está a mi lado, pero no porque haya fallecido (Y ESPERO QUE NO LO HAGA ANTES QUE YO!!) sino porque estamos en ciudades diferentes. Y cuando la echo de menos, pues me da por recordar su voz (es una excelente soprano, por si algún día os la cruzáis en algun concierto jajaja) y las palabras en negrita pues son un poco una descripción en tres palabras de todo el texto... va de despacio, y todo ligado, como si tuviera un alma y fuese la verdadera Alicia la dueña del texto. Y ademas remarcan tres términos musicales. La música es un hilo conductor del texto, también es parte de la amistad que tenemos los dos.
    En fin, que soy gallego y el primer año de universidad pasa factura, y Alicia es demasiado especial como para pasar desapercibida cuando no la tienes al lado.
    Mil gracias otra vez por todos esos comentarios, de verdad.

    • por Lascivo publicado el 12/12/2010  21:26 Responder

      Oye Acubo, te ruego que mires tu mail (con el que te diste de alta en Sopa de Relatos).
      Un saludo!

      • por acubo publicado el 13/12/2010  03:52 Responder

        Ya está mirado. Pasa algo importante? Esque sólo tengo una notificación (a parte de las de bienvenida) para añadir una traducción a dos composiciones que habísa subido en gallego solamente (despiste por mi parte). Te refieres a esto último?

        • por Lascivo publicado el 13/12/2010  07:42 Responder

          Sip, es porque las volviste a subir sin traducir.

          • por acubo publicado el 13/12/2010  12:14

            Sí, ahora ya está solucionado. Pido disculpas otra vez. No fue a propósito.

          • por Lascivo publicado el 13/12/2010  12:18

            No pasa nada hombre ^^

    • por Pequadt publicado el 15/12/2010  21:28 Responder

      Espero que te vaya muy bien tu carrera. Pues sintiendolo mucho, espero que vuelvas a echar de menos a Alicia para que escribas otra vez asi xD

      Un saludo!

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