SOÑAR

Llevaba toda la tarde soñando como sería mi príncipe azul, mi primer baile, mi primer beso, mi primera vez. Luciría un precioso vestido largo blanco y adornado con bonitos brillantes delimitando mi figura…

Las horas pasarían sin apenas respirar, el ir y venir de los invitados cargados de maravillosos regalos se mostraría como el más hermoso de los desfiles jamás visto por ningún ser humano, y yo sería tan feliz…

Nada ni nadie podía prohibirme soñar, porque una vez me enseñaron que los sueños son la libertad y el deseo de vivir lo inalcanzable.

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