SIGUES SIENDO EL MISMO.

Te recuerdo muy tierno

blando en corazón y alma

con mirada enamorada

y con caricias mimosas.

 

Y te soñé una y mil veces

con aquella gran sonrisa

con ese brillo en tus ojos

y ese brillo de tus labios.

 

Con tus gestos y tus muecas

con aquella voz de “radio”

que sonaba en mi emisora.

 

Con un tono singular

que sólo tú poseías

y que, con un simple ¡hola!

conquistabas a las niñas.

 

Que al articular palabras

tu nuez no se contenía

te subía y te bajaba…

como un carrusel movías.

 

Y yo ponía mis dedos

porque no me lo creía

meter ellos en la llaga

como S. Andrés lo hacía.

 

Y me hacía tanta gracia

que a tí sacaba de quicio

hasta las mismas p——

yo creo, que te tenía….

 

Pues, ¡sigues así mi vida!

y así me gusta que sigas…

son añoranzas tan bellas

como las son hoy en día.

 

Eres el mismo de antes

al que quise con locura

no cambiaste en nada cielo

si acaso, en eso has crecido.

 

Por eso sigo adorándote

por recordarme a aquel niño

al que nunca le he apartado

de mi vida y mi cariño…

 

Porque te quise así y quiero

porque tú fuíste el primero

que me enamoró como nadie

por ser siempre como has sido.

 

Nunca cambies, ni en lo mínimo

sé siempre como aquel crío

el que rompió corazones

allá por dónde has ído…

 

Bueno, ahora para un poco

y sé solamente mío…

ya te compartí bastante

y bastante lo he sufrido.

 

Ahora, sélo solo conmigo

dedícame a mí este tiempo

por haberte amado tanto

¡sin olvidarte cariño…!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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