INCONSCIENTES

No cabe la menor duda

de que se nos va la olla

cada vez más convencida

de faltarnos mil hervores.

 

Inconscientes ya es muy poco

más bien de «loca» LOCURA

que ni el psiquiatra más bueno

pueda cambiarlo en cordura.

 

Estamos «ídos» completos

que no tenemos parada

y no encontramos siquiera

el camino que dé vuelta.

 

Perdidos en esta atrofia

sin sopesar consecuencias

sin importarnos un «pito»

que nos tachen de insensatos.

 

Ya no hay asiento que exista

para sentar las cabezas

ni hilos de marionetas

que altas puedan mantenerlas.

 

Esto va siendo un problema

que ya no hay quien lo resuelva

debemos de concentrarnos

yendo a yoga o a un convento.

 

El hablar ya es un peligro

ni por señas ni por nada

ni por señales de humo

ni en el lengüaje de mudos.

 

¿Estamos locos cariño?

¿ya no tenemos sentido?

¿tan ciegos somos mi cielo

que no vemos el peligro?.

 

Nos sentaremos un rato

nuestro culo y la cabeza

atadas atrás las manos

y a distancia uno del otro.

 

Tú empezarás primero

porque tienes mucha labia

y por si vas por los cerros…

hablaré yo muy en serio.

 

Y mirarás a mis ojos

te pondré de vuelta y media

y si niegas a hacer caso

te mandaré a hacer puñetas.

 

Y esta vez me pondré cuerda

al menos que uno lo sea

sin medicación ninguna

te saldré por «peteneras».

 

Y a tí te daré jarabe

de palo y aceite ricino

te lo meto por embudo

hasta acabar el envase.

 

Y vete tomando «nota»

antes que la tome yo

si no pasas del notable

¡vete rezando a tu dios!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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