Virus

Con la cabeza baja, y los ojos húmedos, del color de la sangre, la mente nublada y las manos sucias. Tan sola como la calle cuando llueve, como al que le gusta el frío, como el ardor del hielo.
Equivocada de nuevo, observo el error más cercano. Reflejos de sus latidos en mi cabeza, con el último intento de exteriorizar mi alma. Pensamientos intrusivos, dolores acogidos.
Aguantar la respiración como si de una bomba se tratara. Echo de menos lo que aún no he perdido, impotente de no ser dueña del futuro. Conocerme en ocasiones similares, rabia de no haber podido hacer todo lo que he querido, de no haber mantenido, aquello que he construido.

Errepe
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