Ninfas.

Erase una vez, una joven ninfa, la cual era diferente al resto de sus compañeras, y por eso la rechazaban y se negaban a aceptarla como una más. La ninfa fue creando con hojas de sauce una pequeña manta, la cual al cubrirse con ella la rociaba en unas esencias que la apartaban de la realidad. Tal era su obsesión por escapar de lo que le hacia daño, que se creo su propio mundo al cual viajaba constantemente. Un dia fue a su placebo, aquel lugar donde se refugiaba, y solo ella podia ir, donde se rodeaba de sus pensamientos, sus sentiemientos y quedaba aislada de todo aquello que era absurdo, que dolia, que era real.. Y perdió la noción del tiempo, y la noche inundó aquel lugar, y con ella, el frio. La ninfa temblaba; al llegar alli, las preocupaciones desaparecian, y todo era bueno, simple y perfecto, pero la noche vino acompañada del miedo, el dolor, impotencia, envidia, desilusion.. La ninfa corria, y aunque la oscuridad le seguia, ella seguia corriendo, aun sabiendo que le iba a alcanzar. Era mas la angustia que sentia de pensar que podria quedar atrapada en la noche, que el miedo que le producia estar allí. Pero no se puede huir eternamente, y aunque ella corriese, la oscuridad seguia estando allí. La ninfa era fuerte, y lo sabia.

Un grito ahogado sono en todas las tierras, y hasta el mas pequeño de los seres fue capaz de escucharlo. Todas las ninfas, nerviosas y llenas de terror, corrieron hacia la luz que parecia haber desprendido ese horrible grito y vieron como la ninfa, a la cual habian rechazado, briillaba, era fuerte, elegante, magestuosa e imponente. Segura de si misma, ando con paso firme hacia las ninfas, que la miraban atonita. Entonces las miro fijamente, y sonrio para si misma.

Las ninfas sintieron como un punzante dolor en sus corazones aumentaba poco a poco, comenzaron a gritar, alguna de ellas retiraba la mirada de la Ninfa, pues el dolor cada vez era mas instenso, y asi, dejaban de sufrir. Pero otras aguantaban con lagrimas en los ojos, sentian como si una enorme espina saliese de su pecho, un dolor efimero que se hacia eterno. La punta de esa espina fue terriblemente dolorosa. Las ninfas rompieron en llantos, gritos de dolor inundaron el bosque. Ahora sonreian de tal forma que les producia envidia, ¿o tal vez era admiración? Comenzaron a brillar; y la oscuridad se apago, y ya no habia miedo, ya no habia intranquilidad, y la noche, volvio a ser dia.

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2 Comentarios

  1. por Wind publicado el 16/11/2009  13:17 Responder

    Creo que no tiene ni pies ni cabeza. Además, hay errores de ortografía que cantan bastante.

    Lo siento, pero no me ha gustado.

  2. por alhee publicado el 05/12/2009  20:50 Responder

    buuuuuuuuuuuuuuuuuu

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