…en clase de Montaje

Era un miércoles.
Y Montaje estaba resultando especialmente agotador, sobre todo porque le tocaba sacar todas las capturas a través de un programa que era aun más desquiciante. Entonces, se asomó a la puerta un hombrecito menudo y bonachón de mejillas sonrosadas.
– Nayra ¿Has terminado de capturar ya? – le preguntó
– Aún me falta un par de planos – respondió una muchacha pelirroja, deenormes ojos castaños y nariz afilada – ¿Por qué?
– Porque dentro de media hora van a venir los chicos de Sonido así que date prisa.
La muchacha desvió la mirada hacía la pantalla del monitor:
– Vale, Pedro. Dile a Quino que acabaré en seguida.
Volvió a quedarse sola. Una vez más. Y al paso que iba, no sería la última. Todo se remontaba al comienzo de curso cuando confiaba que las cuatro personas que le sonrieron por primera vez serían buenos compañeros de trabajo. Pero como dice el dicho «la confianza da asco».
Se sentía agobiada… por todos los proyectos que se le venían encima, porque tenía que organizar a los chicos de Imagen para que iluminaran y grabaran la escenografía… . Más que agobio, estaba harta de que todos, inclusive su propio equipo, dependieran de ella. Y eso que solo era Operador de Cámara
– Desde aquí huelo tu pelo chamuscándose.
Suspiró con resignación cuando lo oyó acercándose.
Yong se sentó en la silla que había al lado de Nayra. Se trataba de un chico de marcados rasgos asiáticos, de un cabello oscuro elevado en distintas direcciones y con distintas perforaciones en sus orejas.
Observó en silencio el trabajo de su compañera, como esperaba que acabara el plano para apretar Esc, como inclinaba la cabeza y como suspiraba de puro estrés. Luego, le echó un vistazo al equipo que rodeaba el ordenador de Nayra y volvió a dirigirse a ella:
– ¿Donde están tus compañeros?
– Ana y Dani están ocupándose del montaje de continuidad y Quino está haciendo el minutado. – contestó de manera cortante la otra, pero no lo hacía apropósito – Esta tarde tengo que quedarme para hablar con los chicos de Sonido…
Yong sabía lo sumida que estaba en su proyecto y lo estresada que se sentía.
– Ana y Dani estaban partiéndose de risa mirando videos por el Youtube. – sonrió al ver la cara que puso Nayra, más pálida de lo habitual – Era broma. – ella le dirigió una mirada envenana, algo que le produjo más gracia – Tía, relájate ¿Quieres?
– ¿Cómo quieres que me relaje con este grupo? No tienen ni voz ni voto, todo les parece correcto y apenas tienen iniciativa. Encima, cuando les pides que hagan algo lo hacen cuando lo creen conveniente… Cuando les dije que subía a capturar asintieron y volvieron la vista al ordenador. ¡Y eso que tienen a Dani al lado haciendo el dichoso minutado!
– No son muy considerados – observó Yong aguantándose las ganas de reír.
– Tu te ríes porque tienes un grupo en el que todos trabajan.
– Pero son unos capullos ambiciosos y prepotentes – se apresuró a contestar Yong, borrando la sonrisa que tenía en la cara – No tienes ni idea la de veces que he tenido que reprimirme para no meterle un guantazo a Mario.
En parte, Nayra se compadecía de Yong. Mario era uno de sus compañeros, un chico cuya prepotencia y soberbia había salvado a sus compañeros de equipo de suspensos pero también se había ganado la enemistad de su propio grupo Se odiaban a muerte… pero civilizadamente porque no se dirigían la palabra y Nayra se preguntaba como dos personas del mismo equipo podían trabajar sin hablarse.
– Insisto en que tienes buena suerte con tu grupo… yo tengo que conformarme con que pase el tiempo para que Elena cambie los grupos.
Yong volvió a sonreír bajando la mirada:
– Es lo que hay, pequeña. Por cierto ¿Koke te ha dicho algo de ir el sábado al Para?
Nayra hizo una mueca de repulsión:
– Sí, pero paso de ir. La última vez casi salgo llorando.
Su compañero soltó una débil risotada:
– ¡Es verdad! Me había olvidado de tu oleada de pretendientes. Pero… ¿En serio que no iras por eso?
– Tu no lo entiendes porque no eres un chico… Se nota que no has tenido a un tío afeminado y salido detrás de ti toda una noche. – solo recordarlo, la ponía de peor humor – Esa noche fue desastrosa.
– Dímelo a mí – dijo Yong alzando la vista, ya sin sonreír – Cada vez que estaba contigo desaparecías de la nada.
– No se si te fijaste en algún momento que, aun estando tu, me venía un tío distinto a decirme cualquier barbaridad.
– Eso se hubiera podido evitar facilmente. – dijo entonces Yong, adueñándose de su atención.
– ¿A que te refieres? – preguntó con curiosidad Nayra.
– Pues que si te hubieras enterado un poco de la movidad ningún chico se hubiera acercado a ti.
Al ver que su compañero seguía sin entender lo que quería decir, el muchacho prosiguió:
– El sábado estaba frito por ti, Nayra… y aun lo sigo estando.
Rápidamente, desvió la mirada. Habían sido contada las ocasiones en las que su compañero de clase se le había insinuado… pero siempre había sido a través de Internet y luego se cambiaba el tema para que su amistad dentro y fuera del aula fuera corriente. Volvió a mirarle… él se había dedicado a capturar, como si no hubiera dicho nada. Entonces, se dio cuenta que aquella había sido la primera vez que se le había declarado en persona… pero lejos de la emoción que empezaba a embargarla, llegaron las dudas:
– Eh, Yong. ¿Y qué pasa con la francesa?
– Pues que está en Nancy. – contestó con simplicidad el muchacho cortando un plano con teclado – ¿Quieres que te corte el próximo plano? No se tú, pero lo veo innecesario y…
– No creo nada de lo que dices- lo cortó con brusquedad Nayra; odiaba cuando cambiaba de tema de esa manera tan indiferente
Pero le agradó ganarse su atención… y la cara de perplejo que puso:
– No creo nada de lo que dices – repitió ella para proseguir – Desde que dejaste a la francesa estabas muy deprimido porque estabas solo y que tu a mí me intereses parece una oportunidad para saciarte de tu necesidad de apoyarte en alguien.
Nayra esperaba algo menos una sonrisa de él:
– Si dejé a la francesa fue porque en ningún momento la quise. – respondió él con una serenidad que la impactó – Es verdad que estuve con ella para «saciar la necesidad de sentirme querido», apoyado por alguien… pero necesitaba sentir algo más… necesitaba dar amor.
Sin esperarlo, el corazón de la chica empezó a acelerarse. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Lejos de saberlo, Yong seguía hablando con sus ojos clavados en los de ella:
– Cuando te vi por primera vez, me llamaste muchísimo la atención por tu manera de ver las cosas, por tu manera de pasar desapercibida, por ponerte como un tomate cuando te sientes obligada a hablar en público… Por tantas cosas me llamaste la atención que me brindaste la oportunidad y la valentía de decirle a Fleur lo que sentía por ella. Y descubrí lo que sentía por ti… porque no tienes ni idea la manera en que has perturbado mi mente estos últimos meses, Nayra.

3 Comentarios

  1. por Lascivo publicado el 26/11/2009  00:24 Responder

    superenganchante! Me has tenido pegado a la pantalla desde la primera palabra. Aunque lo realmente interesante es la confesión amorosa.
    Genial

  2. por Lascivo publicado el 26/11/2009  00:25 Responder

    sólo una pega, para el que no esté relacionado con vocabulario específico de audiovisuales (supongo) puede ser difícil captar las situaciones. Yo vigilaría más este aspecto.

  3. por yogursinsabor publicado el 26/11/2009  01:11 Responder

    si... verás, un operador de cámara es aquel que organiza los planos, el que enfoca y que da al play porque el encargado de ayudar al operador ees el ayudante de cámara, el que carga con el equipo...

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