Paladín de los vencidos

Era maestro del esgrima de conceptos

arma viva de la dialéctica;

cayó atrapado en sus propias redes

por su propia razón cataléptica.

 

Escupió su sangre

rodilla en tierra.

Se retiró con el rabo entre las piernas

donde antes nunca se le acabara el hambre.

 

Y advirtió, al fin,

que hay victorias imposibles.

 

Él, que nunca se retrajo,

que siempre bramó contra el que clama y llora,

entiende ahora la desesperanza

como argumentación disuasoria.

 

Y alza su cabeza

(recto el cuerpo, mustia el alma)

observador casual

de la futilidad humana.

 

Comprende, ay de sí,

la verdad irremisible.

 

Siempre erguido,

con el alma hipertrofiada

de sustentarse a sí alzada,

campeón de los vencidos.

 

Fingirá, por puro orgullo,

patalear desde la soga.

Aunque sea que lo recuerden

como era antes, y no ahora.

 

Arrancarse de raíz:

el camino imprescindible.

khajine

"Lo que es, es. Lo que no es, no es. Algo no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo lugar". Salvo los sinsentidos. Los sinsentidos son sinsentidos y no son sentidos, lo que corrobora la primera regla, pero, si su sentido es ser un sinsentido, ahí es cuando deja de tener sentido la cosa.

Yo soy escritor porque escribo pero no puedo escribir tanto como me gustaría ni tan bien como quisiera. Eso me convierte en un laico de la escritura. Para romper con ello, escribo más de lo que puedo y mejor de lo que sé. Soy "amateur" porque adoro escribir pero, también, "odiateur" porque, a veces, pierdo el Norte y no me convenzo ni a mí mismo en mis letras.

Por ello, como introduje, soy y no soy a un tiempo. O, quizá, soy y no soy a diferentes tiempos o de forma dependiente de para quién.

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