Luna de esmalte

Parece que la cercanía a la muerte alarga las últimas horas. Mientras la luna se apoya en la baranda, toda hinchada y orgullosa, brillando en las cornisas sucias de la ciudad que descansa. Sube y baja suavemente la larga hilera de asfalto. Rueda acá y allá el resplandor de esmalte. Exhausta y abatida, alza el vuelo hacia el firmamento la cómplice de la noche. Sube. Ya no sé quién de los dos sube. Baja.

Mis párpados me traicionan.

Me envuelve el púrpura aroma de una tranquilidad dulzona. En una calma amortiguada por la distancia y la quietud, rememoro las suaves colinas en las que otras veces he estado, bañado por la luz cálida y el cielo azul.

Un destello de luz.

El crujido de cemento. El tambor de acero. El golpe y el lamento. En un largo instante.

Después, todo es negro.

 

Fuente de la imagen: http://www.silverstonephotos.com

Gonzalo López Sánchez
Últimas entradas de Gonzalo López Sánchez (ver todo)

3 Comentarios

  1. Yizeh dice:

    ¡Jou, jou! Me gusta muy mucho. Oda a la Luna, esa conocida desconocida…
    PERO.
    Creo que abusas mucho de los epítetos, sobre todo para ser un micro. Aunque, ya que está en experimental… No sé, me puede valer.
    ¡Dime algo, Gonzalo! Ja, ja, ja. ¡Explícate!

  2. Ana Maria Rodriguez Ramos dice:

    ¡Me gusta!

  3. Gonzalo López Sánchez dice:

    ¡Gracias! Lo he actualizado porque no me gustaba del todo 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada