Un fantasma en una noche de verano

En su diáfana opacidad se mimetiza, viajando de leyenda en leyenda entre el chirrido de la cancela, entre la puerta que misteriosamente se abre y cierra en la penumbra de la noche bajo el candil de la luna blanca, entre sombras del can que ulula, mientras quejumbrosa crepita la llama en el fogaril. Se va de tu mente el fantasma que susurra: “a decir verdad no hay más fantasma que el engreído, que siempre presume de sí y del prójimo se mofa.”

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