ENSOÑACIONES JURÍDICAS PASADAS A DVD-8.000

   ¿Cómo llegó a ser la joven Judy Fagen la más legendaria abogada de Boston y luego de todos los Estados Unidos, en el año 2.103?  Tan solo medio año después de acabar la carrera, (en el 2.093),  se encontró graves problemas para, apenas, ganar ninguno de sus casos de turno de oficio. Estaba pagando una dura novatada. Así que ella primeramente, durante los siguientes seis meses, entrenó con disciplina a su subconsciente para hallar soluciones jurídicas en sus sueños nocturnos. Para ello se leyó una pila de libros del tipo de “Como encontrar la solución a un problema durante el sueño” y volúmenes por el estilo.

Un año después del adiestramiento e invirtiendo hasta el último de sus ahorros, encargó clandestinamente y bajo contrato de confidencialidad, una carísima máquina-prototipo; recién fabricada por la experimental pequeña empresa “Dream-recording”. Era el primer y único modelo que habían logrado perfeccionar los de esa naciente factoría y la inteligente “picapleitos” se había adelantado a cualquiera como compradora, ya que les había ido siguiendo la pista y su progresión a dos chavales emprendedores a través de minoritarias revistas de tecnología; acerca de su próxima fundación empresarial. Max Squire  y Ray Middleton, el par de jóvenes científicos, geniales pero muy juerguistas, de la Universidad de Massachusets fueron el par de socios que le vendieron el aparato. Ella les hizo firmar en un contrato  en el que se olvidarían de aquel proyecto y no revelarían el secreto de su fabricación a condición de que les pagaba el doble por su complicado artilugio, es decir, 100.000 dólares (el negocio del siglo). La pareja de estudiantes aún inexpertos en negocios, Max y Ray no sabían a qué función aplicaría el brillante invento la srta. Fagen pero no les importaba porque, de momento, ellos ya estaban felices con su primera mega-venta y nunca habían visto tanto dinero en su vida. El aparato aún no había salido de fábrica y ellos dos no tenían ni idea de lo que podía costar en mercado pero los dos chavales tan felices, con pasta fresca para «quemar» en orgías con mujeres y alcohol.

Así que, cuando Judy dormía, unos electrodos en su frente (previamente colocadas por ella misma, obviamente) derivaban hacia unos  cables; los cuales finalmente, conectaban con un especial grabador de DVDs que también venía con todo el resto del equipo. Era un modelo de registro tipo-8.000 (100 veces más avanzado que los propios DVD de 80 años atrás). De esa forma, quedaban registrados en un disco diversidad de litigios oníricos pero donde se solventaba lo que la jurista quería saber y no abarcaba ni lograba resolver en su vida laboral consciente. Todos aquellos procesos en su psique se asemejaban mucho a los  casos reales que trataba. Luego cada mañana al despertar,  como la propia Judy no recordaba el 95% de la entrenada actividad de su nocturna fase REM, introducía el disco registrado en su reproductor de televisión y luego analizaba imágenes y audio de cuatro o cinco infalibles “ensoñaciones-sumarios” que había tenido por la noche. Eran como documentales maestros sobre Derecho, creados por su propio inconsciente; donde así lograba aprovechar  su potencial profesional al  completo.

Seguidamente, lo aplicaba a su trabajo en el Edificio de Justicia en la continuación del proceso de los juicios que llevaba y así, obtuvo su propia llave maestra: un 99,4% de victorias en su defensa de clientes con asistencia gratuita, entre los años 2094 y 2103. Ella siempre solicitaba al juez un receso al que tenía derecho y así el juicio duraba un mínimo dos días, con lo que ella tenía tiempo para soñar y grabar la solución al  jurídico problema planteado antes. Después de un colosal éxito mediático y convertirse en una super-estrella de la abogacía, las ofertas por parte de los más potentes buffetes de E.E.U.U. le llovieron por doquier pero, aunque Judy tuvo que reducir su actividad de servicio sin coste,  ella nunca dejó de ayudar y asesorar en lo que pudo a algún que otro cliente que no podía pagar ya sus astronómicos emolumentos. Nadie, nunca, supo de su secreto y perfecto método para conseguir ese monumental éxito porque además la pequeña corporación “Dream-recording” de unos derrochadores y vagos Middleton y Squire, se disolvió en 2095, (tres meses después del trato con Judy), declarándose en bancarrota, o sea, sin presupuesto como para plantearse si quiera fabricar en serie la máquina.

Además, hay que recordar el blindaje legislativo en contra de los dos estudiantes, sin posibilidad éstos de revelar nada del asunto a ningún mercenario sin escrúpulos, por ejemplo; por miedo, precisamente, ante la posible demanda millonaria de la Sra. Abogada Judy Fagen, con contrato legal en mano. Ésta sí que utilizaría el armatoste original  – y único dentro de sus características – para hacer el bien en nombre de la justicia que defendía.

La “invencible hechicera de Boston” era como apodaba, con simpatía, la gente corriente  a Judy.

Txus Iglesias
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