Fantasmas en Paris (III)

Una hora más tarde cuando Bryan se giró para cambiar de postura en la cama se quedó paralizado. No podía mover su cuerpo. ¿Qué le estaba pasando? Sentía que estaba atado pero no veía ninguna cuerda que lo sujetase. Al abrir los ojos pudo ver el rostro envejecido de una señora mayor. Pero pronto desapareció. Vio que su amigo estaba despierto.

-¿Hueles eso, Bryan?- Los dos olían a quemado. Venía de la cocina pero allí nada se estaba quemando.

-Bueno vámonos a dormir. Aquí ya no hay nada. Lo habremos soñado.-Bryan se había dado la vuelta y no podía ver lo que estaba pasando.

-Pero… Bryan no podemos irnos mira. El fantasma de la abuela se está quemando. Ahí que hacer algo.

-¿Pero qué podemos hacer nosotros? Además como tú has dicho es un fantasma ya está muerto. Vámonos estoy cansado.

Bryan subía las escaleras para ir a su habitación pero Abel se había quedado en la cocina. Sentía que se mareaba. Se estaba asfixiando con el humo del incendio. No podía salir de la habitación. Atado de pies y manos por una cuerda que no podía ver cada vez se sentía más y más cansado. Apenas oía la voz de Bryan que le llamaba para que los dos subieran a dormir.

Media hora después Bryan volvió a bajar a la cocina a por algo de beber y se encontró con Abel tendido en el suelo.

En ese momento llegó la policía. Los vecinos habían alertado de que algo estaba pasando en esa casa. Brean desapareció de la cocina, aunque se quedó escondido detrás de la puerta. El jefe de policía de la ciudad había llamado a una ambulancia. Nada más ver el cuerpo del chico supieron que estaba muerto. Se llevaron el cadáver aún caliente, con las marcas de las cuerdas en manos y pies y marcas de quemadura.

Bryan se había quedado sólo en una casa llena de fantasmas. Llamó a gritos a la señora mayor. Esta, resultó ser la abuela de Abel que había sido asesinada por el abuelo en las mismas circunstancias. Lo había hecho por venganza. Como no podía matar al que había sido su marido durante 10 años porque hacía dos meses que se había muerto, mató al nieto.

Después de aquella conversación llegaron los padres de Brean. Entraron en casa y parecía que no había pasado nada durante aquella noche.

-¿Qué tal has pasado la noche?- le preguntaba su madre mientras le daba dos besos

-Bien- decidió que no les contaría nada de lo ocurrido para no asustarles. Además, no le creerían.

Escrito por Beatriz Hernando

bhrm988

Bibliotecaria de profesión y por vocación, me dedico a escribir cuentos, poesía y relatos. Anteriormente he publicado en dos antologías “Miradas de Nostalgia” (2006), publicada por Centro Poético, dos cuentos infantiles “Quiero ser un perro”, y “Fantasmas en París” en la recopilación Yoquieroescribir del Taller Escritura Infantil (2010).

Además he colaborado en la Revista Digital Leguein Leguein de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid. Época (2008-2013) en la que ha dirigido durante un años la revista; en el “Magazine Diario Siglo XXI” en la sección de Literatura y algunas de mis creaciones fueron leídas en el Programa Breus de RKB (2008)

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3 Comentarios

  1. por Lascivo publicado el 10/05/2010  21:11 Responder

    Hola Beatriz. Tu relato excede el límite de mil palabras. Por favor, edítalo y dívidelo (si quieres) en los capítulos que creas necesarios. En caso contrario, tendremos que dejarlo como borrador hasta que lo edites (no quedará publicado hasta entonces). ¡Un saludo!

  2. por Beatriz Hernando Robledo publicado el 10/05/2010  22:20 Responder

    Hola. Ya le he editado de nuevo.
    Gracias

    • por Lascivo publicado el 10/05/2010  22:45 Responder

      miles de gracias y disculpa las molestias. Ahora no puedo leerte, pero lo haré pronto ;)
      ¡Un saludo!

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