Sin titulo

Sin titulo

Respiraba tranquilo, sereno y sin pensamientos. Respiraba aliviado sin temores ni arrepentimientos, respiraba… solo por que era lo único que me hacia olvidar mi soledad y hacerme feliz.

La suave brisa envolvía mi cuerpo, mientras mis ojos se perdían en la inmensidad del mar, mis oídos eran acariciados por los tenues vientos y a la vez se excitaban con el avanzar y recoger de las olas. Todos mis sentidos se sentían en armonía cuando caminaba por la orilla del mar, el mundo corría frenéticamente, pero en ese lugar el mundo no existía, yo en el mundo casi no existía, pero allí era indispensable, mi mundo, mi caminar, mi tiempo, mis recuerdos y momentos, mi vida y mi respiración.

Volvía al otro mundo, aquel mundo que corre sin detenerse, el mundo en el cual si caes y no te levantas, simplemente mueres. Mi vida en este mundo se limita a escribir, compongo canciones para grupos musicales, uno de ellos es “Old Suit”, quienes hace pocas lunas saltaron a la fama, gracias a una de mis canciones, cuando al igual que yo, no eran nadie. También he escrito dos libros no muy conocidos, uno es una serie de cuentos sin titulo y el otro es una sátira a todo, al acordarme de mis libros mi mente herró “con tan solo una persona que lea mi libro y ría, yo soy feliz”.

Hoy vivo para comer y recordar el por que de mi soledad, hoy han comprado una canción que habla sobre “inmigrantes”, creo estar feliz, no me gustaba esa canción, al igual que a ti madre, bueno y a mi padre…. No lo se, nunca lo conocí. “Madre he vendido la canción que tanto detestabas, intenta descansar en paz”. Mañana volveré a caminar por las arenas, necesito calmar mi felicidad, creo. El dinero de la venta me ayudara a pagar las cuentas por un par de semanas.

Madre, no cumpliré tu ultimo deseo de buscar un trabajo normal, es imposible, mi apariencia es deplorable.

_“Pero por que dice eso, si su rostro es suave y hermoso. Solo córtese el cabello”.

Pero… pero mi cabello me mantiene vivo y lo tengo igual de largo que el tuyo.

“Entonces hijo, respire, luego vea su rostro en un espejo, peine su cabello o tómelo, parece una mujer con el pelo así”

Mamá no te burles.

“Je, no me burlo, lo único que le digo es que me gustaría verlo un poco mas arreglado”.

Acaso ese es tu último deseo.

… “Si”…

Entonces tomare mi cabello, pero no lo cortare.

“Al fin la bella flor a florecido, ahora parece una señorita”.

Adiós…

“Adiós hijo”.

Mi día de caminar, pero hoy no camino para mitigar la alegría, si no mas bien, para compartirla en mi mundo. La brisa me acaricia, mi ahora despejado rostro.

“¿Estas solo?” Pregunto una mujer de femenino cuerpo, rostro suave y tierno, y de largo cabello castaño claro.

“No”, fue mi repuesta, “estoy en mi mundo”, argumente.

“¿Puedo entrar en tu mundo?”, pregunto la mujer.

“¿Cómo te llaman?”, fue mi respuesta y mi pregunta.

La mujer llevo un dedo a su boca y pensó… “Sea”, así me hago llamar.

Respondí “entonces ya eres parte de mi mundo, porque hoy conocí a Sea”.

Ella se sentó a mi costado, muy apegada a mi lánguido cuerpo y calló, al igual que mí ser. Luego de horas sin hablar, sintiendo la brisa y perdiendo nuestros ojos en el mar, nos levantamos, como si de ante mano lo hubiéramos acordado y caminamos en distintas direcciones. Creo que hoy he sido alguien para alguien, como ese alguien lo fue para mí.

El día se extingue y mi felicidad por fin vuelve a sus cabales, la noche… la noche es otro mundo, en un mundo que no es el mío, pero es el único mundo, del mundo que me agrada, la noche serena, escurridiza, calmada y desatada. “ojalá la vuela a ver”.

Mi madre murió hace ya un año y medio.

Almuerzo fideos, mañana almorzare lo mismo, si es que mis respiros no se acaban, quiero creer que mañana almorzare lo mismo.

Las hojas caen oscilantes, mientras que el frió nos da un calido abrazo, pero en mi mundo el frió no existe, solo existo yo, pero… pero creo recordar a alguien “Sea”, porque… por que me he alegrado “ojalá la vuelva a ver”.

Hoy he visto a “sea”, volvió a preguntarme si estaba solo y si me podía acompañar en mi mundo. Nuevamente nos perdimos en mi mundo, pasando horas sin hablar, pero a diferencia de la vez anterior, antes de caminar en direcciones opuestas, el viento soplo con gran fuerza, se escucho un estruendo en el cielo y la lluvia cayo gentilmente sobre nuestras desconcertadas caras, luego, la lluvia golpearía nuestras desconcertadas caras, en ese momento recordé que mi mundo pertenece al mundo que tanto odio. Caminamos casi trotando bajo la intensa lluvia, hasta despedirnos en silencio, al parecer frente a su casa.

Mis amistades se limitan a tres y todas en el extranjero. “ojalá los vuelva a ver”.

Las hojas oscilantes, el soplar del viento, las hojas amarillas, los ojos esperanzados, la lluvia sinfónica y el llanto de los infelices. “ojalá los vuelva a ver y oír”.

Hoy he conocido a otra persona, a diferencia de “sea”, esta toco a mi puerta, en sus manos portaba mi primer libro “cuentos sin titulo” y en su mochila el segundo. Hablo sobre la admiración que yo le causaba, eso me alegro, pero no lo demostré, me pidió si podía autografiar sus libros, cosa que hice de inmediato. Cuando se despidió me dejo su numero de teléfono y me pidió que si llegaba a escribir un tercero lo llamara. “ojalá pueda volver hacer sonreír a una persona”.

Hoy a mi mundo a llegado otra mujer de rostro similar a “Sea”, pero de cuerpo mas infantil, se acerco y pregunto si acaso yo era el joven perdido en su mundo, mi respuesta fue “si”, entonces me pidió que por favor la acompañara, que yo era la única persona con la cual su hermana quería hablar. Caminamos no mas de 15 minutos, luego al detenernos, me pidió que entrara en su casa, la misma que “Sea”. Al entrar me contó que su hermana Sofía, había sufrido un accidente de transito, un auto en una mala maniobra la había atropellado, minutos mas tarde llegaron sus padres, quienes se devolvieron del hospital solo para buscarme, reacios en un momento y luego optimistas pensantes.

Mar, soledad, lagrimas, amargura y alegría. Todos con sus problemas y algunos con su solución. Sofía estaba de pie en el umbral que divide lo existente de lo inexistente, por su petición fui el único capaz de entrar a ver su derruido cuerpo, de ver su tierno rostro manchado de rojo y de oír sus débiles palabras. “te amo”, se escucho salir de sus temblorosos y nítidos labios “siempre te ame”, insistió. Mi mente quedo en blanco, no sabia que hacer o decir, este no era mi mundo, pero si estaba ella no me importaba caminar por el, “en mi mundo y en el tuyo caminaremos juntos, te amo”, dije temblando, pensando en el miedo que me causaría perder mi nuevo mundo. Ella rió débilmente, cerro los ojos y por su mejillas cayeron dos lagrimas, tan llenas de esperanza, que ni Dios seria capaz de jactarse de su creación, mientras que la maquina conectada a su cuerpo emitía toda clase de ruidos, me quede hay, petrificado, inmóvil, sin poder decir o hacer nada, luego entraron los doctores, y al no ver alguna reacción en mi me sacaron a la fuerza.

6 meses, hoy es tu aniversario de muerte madre, al igual que mi cumpleaños, pero hoy a diferencia de siempre no estoy solo madre, me acompaña la persona con la que he decidido caminar por mi mundo y por el mundo. Me acompaña bajo supervisión médica, me acompaña en una silla de ruedas… madre le presento a “Sea”.

Madre ya no estoy solo, hoy hago tan feliz a una persona como esa persona me hace feliz a mí… Adiós. Ya que por fin mi vida… tiene titulo.

Fin.

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