EN NUESTRO SOFÁ… (que sigue sin ser de IKEA).

Oigo el ruido de las llaves

girando al abrir la puerta

yo sentada en el sofá

que sigue sin ser de Ikea.

 

Me acicalo un poco el pelo

doy la última calada

al cigarrilo encendido

apenas unos segundos.

 

Lo apago en el cenicero

mientras oigo tus pasos

bajando las escaleras

ya te siento en el descanso.

 

Ya sólo un tramo te falta

para llegar hasta mí

y miro hasta dónde acaban

y que aparezcas allí.

 

Con un hola me sonríes

y yo te sonrío a tí

hacía a mí vienes despacio

yo no me muevo de aquí.

 

Y te acertas y acaricias

de mi frente a las mejilla

te agachas para besarme

en los labios, vida mía.

 

Y yo te arrastro hacía mí

con un beso largo, largo

y tu cabeza la acuesto

como a un niño en mi regazo.

 

Y te quito el cinturón

para no oprimir tu tripa,

y te quito los zapatos

haciendo malabarismos.

 

Porque eres tan largo hijiño

que debo hacer contorsiones

para llegarte a los pies

que me cuesta de c——-.

 

Ya podías ser más corto

y no darme tanto trabajo

ser como un enanito

para poder manejarte.

 

Y me quedo en tí mirando

a los ojos que enamoran

a tu mirada serena

a adentrarme en lo que piensas.

 

Y te pregunto ¿qué tal?

cómo se te ha dado el día

si llegas cansado amor

y si me traes alegrías.

 

Y me empiezas a contar

como tú sabes hacerlo

cómo me gusta escuchar

con todo detalle, cielo.

 

Y me quedo ensimismada

oyéndote cómo hablas…

con esa voz que penetra

hasta dentro en mis entrañas.

 

Y escucho con atención

a todo lo que me dices

porque me encanta escucharte

lo que dices, lo que hablas…

 

Hasta imagino las comas

los puntos y los acentos

te oigo como te leo

mis sentidos pongo en ello.

 

Y de una cosa a la otra

pasas contándome ensueños

de mil historias pasadas

repetidas o de nuevas.

 

¡Cuánto me gusta mi cielo

oírte y mirarte a un tiempo!

para mí es un «regalazo»

que nunca nadie me ha hecho.

 

Y disfruto como nadie

embobada todo el tiempo

que temo me caiga baba

en tus sienes o en tu pelo.

 

Me tienes más que chalada

es uno de mis momentos

en que mi gozar es tanto

que lo siento no me lo creo.

 

Y cuando siento que es cierto

que descansas en mi cuerpo

yo te acaricio y te beso

y te digo que te quiero.

 

Y no quiero cerrar los ojos

los mantengo siempre abiertos

no sea que si los cierro

todo se quede en un sueño.

 

Así te siento cariño

todos los días te espero

en nuestro sofá que sigue

sin ser de la marca IKEA.

 

 

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