Germen

El guijarro flota en el espacio, lo ha hecho así durante eones. Es todo lo que queda de un mundo ya extinto. Ahora es atraído por el joven planeta en formación. Su todavía delgada atmósfera no le protege de los continuos impactos de meteoritos. Tampoco de las radiaciones de un joven sol del sistema. Esto genera un perfecto caldo reactivo en el mar hirviente. Cuando el guijarro se sumerge en él, libera unos pequeños seres vivos que son el último vestigio de algo muerto. Salen de su letargo y comienzan a reproducirse, a luchar y a devorarse unos a otros.

Últimas publicaciones de David (ver todo)

Deja un comentario

Tu dirección de email no será publicada