Odisea de interior.

Nadie le contó lo difícil que era crecer, vivir. Sí, todo el mundo dice… «Te romperán el corazón» o «La primera experiencia con un chico no será lo que tu crees…» pero nadie habla de cortes en los brazos y vómitos encerrada en el cuarto de baño.

Las primeras relaciones con chicos no fueron lo que ella esperaba pero hubiera preferido 12 segundos de decepción a el rechazo masculino que la condenó a un mes en la cama de un hospital tras su primer intento de suicidio. Chicos… Tras su pequeña derrota de pubertad, Sara alcanzó una tregua en su adolescencia, una rutina de malestar en la que los pensamientos suicidas eran cotidianos. Gritó durante años ahogada en un silencio atronador, huyendo de su mente que se alió con la sociedad. Hasta que a la luz de un televisor la solución le vino en la voz de una presentadora de las noticias de la primera cadena. Un joven había entrado en un colegio con un arma y acababa de ejecutar a 10 niños para acabar suicidándose regando el suelo de una clase de infantil con su cerebro. Sara no podía matarlos a todos, tenía un plan – ahora estaba segura – tenía que matar a la persona que más odiaba. Suicidarse. Lloró, una reacción normal. Lloró de alegría, una experiencia nueva. Soltó toda la presión que imponía a su alma para mantener la realidad encerrada en su mente y dejó que sus miedos rodaran hasta el vacío de su interior. Pronto ella se arrojaría al mismo lugar.

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