La utopía de Matilda

Matilda albergaba una gran obsesión: caminar sobre los años sin despertarlos. Para lograr su cometido decidió tenderle una trampa al tiempo. Comenzó a cavar un pozo para que las manecillas de todos los relojes cayeran atrapadas y no volvieran a andar. Abrió un agujero tan profundo que cosquilleaba el alma de la Tierra. Matilda nunca regresó del hoyo. Cuentan, sin evidencias, que llegó al otro lado del mundo donde amanece más temprano. Aunque aún la buscan sin descanso, todos tienen la corazonada, que también logró despistar al tiempo.

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