Amanecer

Coronando la madrugada, un reloj amenazante agazapado en un severo semáforo vomita en color sangre las ocho menos cinco de la mañana y una temperatura invernal. Una gota de agua invade sutilmente la intimidad de mis pensamientos, estrellándose contra un cristal de mis gafas. De repente, un extraño con maletín en mano cruza apresuradamente desde la otra acera y decide embestirme sin previo aviso mientras otros estrangulan tubos de escape. Cientos de miradas despreocupadas se agolpan sobre el espacio que dejo en herencia y soy engullido por la muchedumbre en beneficio de una señora de mirada turbia.

Nace Peter Pan…

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