Van Vang

Día de las certidumbres ardientes

Postrado ante la imagen desnuda

Encuentros con tu sonoridad caliente

Cubierta de otra ninfa que pulula,

Bienaventurado chorro de crío

Me sumerjo en tu hálito inspirado

Tendido sobre los bordes del río

De este bucólico doble infarto.

Y con los segundos que se deshacen

Y los cabellos tuyos desatados

Extrapolándome en tu medio cuerpo

Es porque te sobrellevo en un trance

Con la humedad de los anestesiados

Remitida a la cima del gran duelo.

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