Conduzco por tus piernas, carreteras

Conduzco por tus piernas, carreteras

de pasión y voluntad violenta,

camino en tus orgasmos como aceras,

me pierdo en tu soñada flor de menta.

 

Deshojo otoñal la primavera

en tu ciudad laminada que me tienta,

como si fuese mi ciudad primera,

que púrpura y rosada se me enfrenta.

 

Celebro tus redondos carnavales,

y un sorbo de tu vino me merezco

retando a los abismos viscerales.

 

Un rojo «stop» encuentro y no obedezco,

pues no atiendo a razones ni a señales:

al viento de tu fruta yo me crezco.

 

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