Miserable

No puedo dejar de pensar en ti. En lo que te echaré de menos… Creo que nuca podré perdonarme lo que te hice. Abandonarte así, después de 18 años juntos… por un puñado de asquerosos billetes. Soy un miserable. Nunca me lo perdonaré.

Me mata el simple hecho de pensar que ahora puedas estar entre los brazos de otro hombre. Que sea él quien te acaricie y no yo, que sea otro quien te sostenga entre sus brazos, quien te toque, quien te mime, quien se divierta junto a ti, quien baile y cante contigo, quien te haga disfrutar…

No puedo soportarlo. Me muero. Me lo merezco. Me mata pensar que nunca podré volver a acariciar tus curvas, jugar con tus dulces cabellos, acariciar la suave textura que te envuelve como un caramelo, dulce, como la melodía que sonaba cuando jugábamos a solas y te tocaba donde sólo tú y yo sabemos. Justo ahí, donde te gustaba, donde te hacía gemir y yo me excitaba al oírte y lo hacía cada vez más rápido, para que gimieras más y más alto, al ritmo que yo te marcaba con unos traviesos y cadenciosos azotes que acompañaban tu armonía… Juntos hemos llegado al éxtasis. Tantas veces…

Pero todo eso ya solo serán recuerdos. Amargos y tristes. Ya no estarás esperándome en casa cuando llegue. Ya no me alegrarás en mis días tristes. Ya no podré cantarte ni bailar contigo. Ya no disfrutaremos juntos. Nunca. Por mi culpa…

Ahora me arrepiento. Me doy cuenta de lo que he hecho. Desearía volver atrás pero no puedo. Quiero recuperarte, pero sé que ya es tarde. Ya no eres mía…  Ya nunca serás Mi Guitarra.

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