Estimado protagonista

¿No sentís que vuestra piel de papel y tinta seca comienza a agrietarse, que os falta el aire y no podéis articular palabra alguna? Debéis de estar viendo que no tenéis opciones, que todos los acontecimientos os conducen en una misma dirección. No os sintáis inmune por ser el capitán del barco, ni el héroe de las batallas, tan solo sois un peón con corona, ¿no sentís cómo las cuerdas de mi voluntad caprichosa manejan esta historia?
Escribo para comunicaros que se os acerca una muerte agónica.
Mañana, cuando dé comienzo un nuevo capítulo, estaréis sentado en el bosque aguardando a vuestra amada. De pronto, veréis una sombra gris acercándose y os levantaréis creyendo que es ella. Vuestro amor prohibido os hace actuar a escondidas. La figura galopante desenvainará su espada cuando se encuentre a escasos pasos de vos y vuestra mirada azul y enamorada perderá el sentido cuando comprenda que se acerca su fin. Sentiréis vuestro corazón acuchillado bajo el sable y contemplaréis en una imagen borrosa la sangre burbujeante que desprende vuestro pecho. El grito de ella será lo último que escucharéis antes de desplomaros contra el suelo.
No intentéis huir del crudo final que os espera, cada acción que hagáis os conducirá a ese desenlace. No tenéis escapatoria. Yo soy el destino que viene a avisaros, soy vuestro creador, la voz susurrante.
Vuestra muerte es necesaria, como la de muchos personajes en otros mundos, en otras vidas y amores. Con vuestro asesinato se desatará una guerra encabezada por vuestra doncella. ¡Valiente niña enamorada! Ella os ama, es lo único que puedo aseguraros. Si vos no cayerais mañana, si yo, como escritor que soy no hago que os maten, el reino de Hinstaura perecerá antes de que podáis casaros. Y vos, como heredero, no queréis eso, ¿verdad? Ninguno de los dos deseamos eso. Con la traición de vuestro primo, todos los reinos se unirán al vuestro para vencerle. Es necesario, entonces, vuestro sacrificio, querido protagonista, pues sin él ese pacto no estaría claro y habría pocas posibilidades de ganar la guerra, ¿lo entendéis?
No os preocupéis, pues no habrá personaje alguno que ose robaros vuestro estatus en mi libro. Vos seréis siempre el protagonista de mi historia, la trama sigue girando a vuestro alrededor, mi querido príncipe. Muchas veces, los personajes principales y que más juego dan son los que han perecido, los que ya no están. Pues su muerte es más significativa para el transcurso del argumento que su vida. ¿Veis ahora lo importante que sois? Con vuestra derrota, os juro, mi príncipe, que nada volverá a ser igual. Ese va a ser el momento culminante, os recordarán por ello, no lo dudéis.
Y cuando mis personajes miren atrás y piensen en cómo empezó todo dirán: “Fue en honor al príncipe Rolar, el heredero de Hinstaura, el señor de las colinas bajas.” Y así os recordarán, porque vos seguís siendo el motor de esta historia. El peón protagonista.

Atentamente: el autor.

Belagile

Entre relato y relato cojo el pincel

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