BLANCO Y EN BOTELLA…

Se puede decir más alto

pero… ¡no más claro!

eso mismo se descubre

cuando no hay ningún tapujo.

 

Las mentiras se preparan

las verdades… salen solas

y una vez que se te escapan

¡ya no hay remedio a la «cosa»!.

 

Y la historia se repite…

yo, ya no sé cuántas veces

pero son las suficientes

para enterarte de «ellas».

 

Ya no puedes ocultarla

te salen, así «pá» fuera…

ni te las puedes tragar

se te escapan por la lengüa.

 

En fín, que no se puede guardar

para sí lo que se siente

el alguna u otra ocasión

en la palestra aparecen.

 

Y todo queda muy claro

tanto o más de lo que duela

lo ves con dos o tres ojos…

los que el corazón no tiene.

 

Aunque es ciego por completo

algo intuyes… una luz

que por pequeña que sea

se enciende como una alerta.

 

Que engañar puede te dejes

pero cuando se repite

bastan de dos a tres veces

para dejar de ser «tonto»…

 

Asique hay que espabilar

para escapar de esas trampas

y de no quedar tan baja…

que te arrastren por el suelo.

 

Porque aunque te levantes

vas a quedar ensuciada…

de alquitrán o de colillas…

de que están hechas las calles.

 

Hay que tener dignidad

aún no viendo más allá

quererse más a sí mismos

que querer… ¡a los demás!.

 

¡HE DICHO!…Asín de claro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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