SIEMPRE SERÁS UN NIÑO… ¡MI NIÑO!

Por tí no pasan los años

ni aunque quieras celebrarlos

ni una vela soplando de más

seguirás siendo mi niño…

¡no lo puedes remediar!.

 

Un gamberrete rebelde

que se niega a obedecer

que se pasa toda regla

del derecho y de revés

y, ¡tan ancho se me queda!.

 

Que parece, le dá igual

aunque sé, que así no es

pero despierta tan fresco

como un dandy se acicala

y, ¡sale «»despendolao!.

 

Lo mismo le dá que llueva

que el sol pueda derretirle

que haga un frío que «pela»

que un tobogán o escaleras

que él, ¡a por todas se atreve!.

 

Y si se cae… ¡se levanta!

y si no… ¡el vuelo eleva!

con chandal o con abrigo

con bolsa de la merienda o con maleta

¡va de un ligero que espanta!.

 

Dá igual lo que encuentre enfrente

si es una pared… ¡traspasa!

si es que de un muro se trata ¡lo derriba!

si es un río o una charca ¡la salta!

y si se encuentra un océano, ¡lo nada!.

 

Para él todo es muy fácil

no ve miedos ni peligros

¡a todo se atreve el tío!…

para él todo es un reto

y el camino lo vé libre.

 

Ni una tormenta lo para

ni el huracán más temido

al ciclón va sorteando…

con verónicas de estilo

saludando con su gorra.

 

Le encantan sus cumpleaños

creyendo que va creciendo

y… por mucha vela que sople

y mucha tarta que zampe

es un niño…¡es mi niño!.

 

Es imposible que cambie

tiene el corazón muy tierno

un alma de algodón blanca

una sonrisa preciosa…

que cautiva y me enloquece.

 

No cambies nunca cariño

me gustas tal como eres

que, aunque me pongas del hígado

y de mis casillas saques…

¡TE QUIERO TAL COMO ERES!.

 

 

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