Cénit de Media Noche

El joven Profesor, hacía años venía buscando el antídoto a lo que él llamaba su “muy común enfermedad”. Pasaba largas horas, hasta quedarse dormido, encerrado en su laboratorio.

 

Unas notas desordenadas en su libreta, entre muchos frascos de cristal con líquidos gorgojeantes de múltiples colores, en constantes reacciones químicas, indicaban:

 

“Espécimen C-87 grupo II: Modafinilo;

Irascibilidad, movimientos espasmódicos, alucinaciones hipnagógicas y muerte.

Posible Prión hereditario. Analizar progenitores. Reducir dosis.

 

Espécimen R-45: 50 mg. de metilfenidato modificado.

Alopecia, sudoración, hipertensión y fuertes ataques de emesis. Movimientos controlados.”

 

La última combinación había sido el resultado de  mezclar fencanfamina con tres gramos más de pemolina. La solución había echado burbujas siseantes, pero se había estabilizado rápido.

 

Ahora con una triunfal sonrisa, tras ajustarse las gafas, escribía: “Especímenes T, Suero “H” no presentan efectos secundarios visibles”

 

 

Estaba nervioso.

Era la primera vez que iba a experimentar en un humano: él mismo.

Respiró hondo:

Adiós Morfeo. A ti te dedico mi último bostezo- dijo, y seguidamente apuró el brebaje de un solo trago.

 

“Produce una sensación de de frío en el estómago que despeja la mente, en el espejo veo que la miosis aparece casi al instante y varía de un ojo a otro durante 1 min. aproximadamente. Respiración regular. 60 pulsaciones por min. No disminuyen los reflejos, sensación constante de reposo.

Notas: Intentar mejorar el sabor. Sabe a rayos.” -redactó.

 

Parecía ser que por fin había ganado una batalla en su  cruzada contra el Tiempo.

Al principio tenía que tomar una dosis de tanto en tanto,  pero logró perfeccionar la fórmula.

 

La Luna era ahora su Sol de media noche y la hoz que dejó la única marca en su rostro como pago de su sacrílega acción.

Unas profundas ojeras negras que los reconstituyentes de la fórmula no pudieron borrar.

 

Vivía mientras la ciudad entera perdía un tiempo precioso roncando.

 

Ahora era el insomne perfecto.

 

Inmortal no, pero vivió el doble, moviéndose con libertad, tanto en la luz como en la oscuridad.

T. Owen

newowen

Administrador, con algunos relatos por aquí, unos cuantos dibujos por allá y puede que algún artículo perdido por la web.

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4 Comentarios

  1. por newowen publicado el 12/12/2008  17:53 Responder

    Esto me pasa por ser hijo de una ATS.
    Bueno... Se me ocurrió pensando acerca de lo genial que sería no tener que dormir. ¿En qué emplearíais vuestro tiempo?

  2. por reinadelamantekilla publicado el 12/12/2008  19:24 Responder

    Buff,yo creo que si no dormiriamos aunmenatria el indice de suicidios. Sería aguantarnos unos a otros demasiado tiempo, o por el contrario, estar solos tiempo de más, no sé si me explico.

    A mi es que me encanta dormir XD

  3. por Lascivo publicado el 13/12/2008  17:29 Responder

    yo creo que aumentaría la natalidad. Es un hecho probado que cuando más tiempo libre, más follamos. No estoy de broma. Me gustaría dormir menos

  4. por Zilniya publicado el 13/12/2008  21:13 Responder

    Sería horrible!! No podríamos soñar... y no es lo mismo soñar despierto que los sueños que tenemos en plena inconsciencia...

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