HIELO: TERCERA PARTE

Primera parte
Segunda parte

15 de enero

Los días son agotadores. Apenas dormimos aquí abajo. Trabajamos tanto como podemos para acabar lo antes posible. Hoy Jan se ha desvanecido mientras trabajaba en la campana y se ha cortado con los cristales de un matraz, a pesar de los guantes plásticos. Nos ha suplicado que no le subiéramos con los enfermos. Se ha lavado la herida y se ha echado a dormir, entre lágrimas. Isaac le ha administrado un sedante y le ha subido a observación. Ahora somos cinco. Ya no podré hablar español con nadie. Bueno, quizás con este diario.

Estoy en mi litera y no puedo dormir. Casi puedo notar en las paredes la presión del hielo. El metal cruje y me llegan amortiguados, de vez en cuando, golpes y lamentos en el piso superior. ¿Cómo estará Jan? Mañana hablaré por radio con Marta, esos cabrones no tienen motivos para restringir las comunicaciones.

18 de enero

¡Por fin! Wolff ha aislado la bacteria. Dos de los ratones inoculados han padecido de diarrea durante dos días, y han comenzado a sufrir calambres y espasmos durante las últimas horas. Pobres bichos. Verlos sufrir así me parte el corazón. ¿Los síntomas son los mismos que en humanos? No sé si quiero saberlo, me alegro de estar aquí y no en el piso de arriba.

HIJOS DE PUTA. No me han dejado hablar con Marta. Solo me han dicho que estaba ocupada. Me gustaría verles aquí abajo.

Anoche escuché ruidos al otro lado de la puerta del laboratorio. Me levanté y me asomé, pero preferí no andar por ese pasillo a oscuras. Me estoy volviendo neurótico, seguro que los ruidos venían de arriba.

Semana 7

20 de enero

Los ratones llevan dos días inmóviles en las jaulas, en estado de torpor. Ya no sufren espasmos. Le estamos administrando antibióticos a la bacteria, sin grande resultados. Esa cabrona es capaz de formar esporas como forma de resistencia. Es uno de los bichos más duros que he visto nunca.

Hoy por fin han cesado los ruidos del piso superior. Parece que nadie llora ni grita, ni hay golpes. Aún así, siento que las paredes del camarote quieren aplastarme. Hoy el barco cruje más de lo normal, eso, o estoy más pendiente de lo habitual. Ya nos queda poco para subir, en una semana habremos finalizado el proceso de aislamiento y esos dos pobres ratones habrán muerto. Wolff le pondrá su nombre a la bacteria. Vaya honor…

21 de enero

¡Dios mío! Hoy nos hemos despertado con unos golpes horribles en el piso de arriba. Aquello parecía una guerra o algo así. Todos estábamos acojonados…Isaac se ha echado a llorar. Al cabo de una hora todo ha cesado. Desde arriba nos han dicho que había habido una especie de rebelión por parte de unos cuantos pacientes, pero que ya estaba resuelto.

Hemos ido al laboratorio y los ratones parecían estar en mejores condiciones, aunque no beben ni comen. Hoy secuenciaremos el genoma de la Wolffelia. Aunque con el escaso material que tenemos, es algo complicado.

22 de enero

He dormido como un bebé, a pesar de los familiares lamentos del acero, porque por fin hemos dejado de oír los ruidos de arriba. Hoy seguiremos con la secuenciación, y mañana subiremos por el montacargas un paquete con los tubos de ensayo con la bacteria aislada, para investigarla más adelante en laboratorios de tierra.

Dressler cree que la bacteria proviene de los testigos de hielo, y que habría estado en forma de espora durante quién sabe cuántos años, enterrada en el hielo…hasta que llegamos nosotros y la devolvimos a la vida.

Joder, en cuanto hemos encendido la luz los ratones han empezado a chillar y se han puesto como locos. Mordían los barrotes y se lanzaban contra ellos, y después han empezado a morderse sus propias patitas, como si quisieran arrancarse la piel a tiras. Uno ha muerto y el otro no ha parado hasta quedar exhausto, pero ha perdido mucha sangre y no pasará de hoy. Si hubieran estado juntos se habrían matado el uno al otro.

Ha sido como si sufrieran un dolor terrible que les hace buscar la muerte. Como si los crujidos del hielo se metieran en sus cabecitas y les incitasen a matarse.

Todos estamos muy nerviosos… Espero que mañana salgamos de aquí, ya no puedo más.

Cuarta parte

Gonzalo López Sánchez

Gonzalo López Sánchez, nacido en Barcelona en 1987, aunque posteriormente reside en Madrid, Guadalajara y Málaga. Licenciado en Biología en la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Microbiología en la misma universidad. Aficionado a la historia, los juegos de rol y la escritura de relatos breves.

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4 Comentarios

  1. por Lascivo publicado el 14/11/2010  18:46 Responder

    Grandísimo. Creas una atmósfera increíble. Muy bien elegido el escenario, en medio del hielo, y los científicos encerrados ahí, investigando a contrarreloj. Me has enganchado.

  2. por bastienysasha publicado el 14/11/2010  19:28 Responder

    Original, buen escenario, buena trama.

    Se le puede pedir mas?


    Si, que sea un bestseller

  3. por xplorador publicado el 14/11/2010  20:57 Responder

    Muchas gracias por los comentarios. Me alegro de que os guste.Ya me contaréis qué tal el final...jajaj

  4. por ameliemelon publicado el 17/02/2011  21:33 Responder

    veo cierto parecido a "soy leyenda". a ver si me equivoco, que aun no he terminado de leerlo ^^

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