Soplando Burbujas

Un desahogo a toda mi absurda filosofía.

Antonio camina arrastrando sus pasos pesados a lo largo de la fuente. Una leve lluvia  le pellizca las manos y las mejillas, el parque permanece gris y sólo el aullido de un perro decrépito y triste se atreve a romper el silencio de piedra en el que se ha sumergido la ciudad.

Antonio se sienta en una banca para intentar recuperar el poco de cordura que aún le queda antes de empezar a golpearse la cabeza con los puños. ¿La felicidad?-Gritó histérico- La felicidad es sólo posible para los imbéciles, ¿Por qué?  porque cuando empezamos a razonar es que empezamos también a darnos cuenta de las cosas. Se puso de pie y empezó a caminar de un lado a otro con la impaciencia de una bestia enjaulada.

Cuando nos detenemos a pensar -Continuó con su monólogo- es que se nos explota la burbuja. La felicidad es sólo posible bajo el estado de inconciencia que nos provee nuestra burbuja, porque fuera de esta somos vulnerables a la realidad. Y ¿Cuál es esta realidad? -gritaba – Que no existe tal cosa como la realidad, que vivimos sumergidos en una fantasía que otros crearon para nosotros, que nuestra individualidad no es más que la suma de todas las construcciones que fueron pensadas para determinar lo que seríamos como individuos.

Nos trazan un plan y nosotros, presos y ciegos de nuestras realidades subjetivas, abandonados en nuestra burbuja, lo seguimos, creyendo que este constructo es la realidad. Pero no es así, seguía diciendo Armando con los ojos invadidos de locura, mientras  que algunas personas  habían empezado a asomarse a las ventanas presas de una curiosidad que les podía más que la modorra.

Esperar al indicado, a la indicada, a ese igual, ¡BASURA!- decía Antonio mientras saltaba sobre la banca, una babaza espesa y espumosa se había apoderado de las coyunturas de sus labios- No hay tal cosa como la indicada, pero aún así esperamos. Por eso adoro la idea de enamorarme del amor, es fantástico como idea, pero cuando lo adornamos con pieles, huesos, tripas y carne, e intentamos plasmar esa idea en este mundo de realidades subjetivas sólo un adefesio puede quedar como resultado. Por eso es mejor no enamorarse de ideas, sino de personas, aunque a veces no se sabe cuál es el peor adefesio.

Más allá, afuera de nuestra pequeña burbuja, no hay nada, no somos nada, a pesar de nuestros desesperados intentos por hacer que los demás validen nuestra existencia- El rostro de Antonio se torno más colérico, pero después sus facciones revelaron una angustia terrible- !No existimos!, No lo hacemos porque existimos sólo en función del reconocimiento del otro, pero ese otro no existe hasta que otro inexistente no valide su existencia, por eso es falso ese reconocimiento, porque al igual que todo lo que construimos, al igual que nosotros mismos, es efimer… ¡Plop!

 

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5 Comentarios

  1. por astharea publicado el 13/10/2010  09:44 Responder

    Me ha gustado tu relato en general...
    Pero sobre todo, esta frase: "Más allá, afuera de nuestra pequeña burbuja, no hay nada, no somos nada, a pesar de nuestros desesperados intentos por hacer que los demás validen nuestra existencia..."

    Es genial ^^

    Por cierto... Una pequeña duda... En un momento del escrito pone "Armando", en vez de "Antonio"... Eso es a propósito? >.<
    Es que eso me rayó un poco, ^^U

  2. por sibisse12 publicado el 15/10/2010  16:34 Responder

    A mi también me ha gustado, eso de realidades subjetivas queda muy bien. "La felicidad es sólo posible bajo el estado de inconciencia que nos provee nuestra burbuja, porque fuera de esta somos vulnerables a la realidad". Un punto de vista a veces compartido. Me gusta como lo cuentas ;)

  3. por kaldina publicado el 16/10/2010  14:18 Responder

    Hola, gracias por sus comentarios. Uppss.. eso creo que fue un error, se me fueron las luces con el nombre, jeje. El tema es bastante recorrente en la literatura, pero bueno ¿quién no ha reflexionado sobre eso?

  4. por xplorador publicado el 23/10/2010  20:12 Responder

    Me gusta lo que cuentas y cómo lo cuentas. Quizás podrías haberle dado más profundidad al relato si le hubieras dado más peso a todo aquello que no es el monólogo del prota. Dios, tengo baba en la comisura de mis labios...¡PLOP!

  5. por Lascivo publicado el 26/10/2010  09:55 Responder

    Estoy de acuerdo con los anteriores comentarios. Sobretodo me ha gustado el final, la forma de terminarlo, es original y va acorde a la idea que querías expresar. Felicidades.

    Un saludo!

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