El reloj

Su casa estaba llenas de relojes, cada uno marcaba algún acontecimiento importante en su vida, la hora a la que entro en clase por primera vez, su primer beso, su primer trabajo, aquel viaje tan ansiado, y los momentos no tan buenos. Su vida giraba ante todo aquello que le hiciera sentir y su manera de conservarlo, era deteniendo el tiempo.
Sin embargo, al final de un oscuro pasillo había un reloj que marcaba la hora exacta en la que el tiempo se movía. Las manecillas, imparables, giraban, sonando al compás de algo que se le había escapada, algo que aún no había sentido, no había hecho, no había vivido.
No podía controlarlo, no podía pararlo. Tic, Tac, sonaba con mayor intensidad en las noches en las que no podía conciliar el sueño. Era el sonido de lo que le faltaba.
Así paso el tiempo, pendiente a las manecillas de ese reloj y el silencio gano la batalla, dejo pasar las oportunidades, esperando aquello que no llegaba.
Aquel reloj representaba el fluir constante del tiempo, era eso lo que le faltaba, avanzar, sin temor a dejar algo atrás, sin miedo a seguir. Era su propio corazón, el que se encontraba en aquel oscuro pasillo, el que se movía al compás del tiempo, el que le pedía salir de allí.

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1 Comentario

  1. por Javier Revolo publicado el 17/02/2011  05:23 Responder

    Una idea interesante la de tener relojes marcando eventos importantes en la vida de uno. Ese reloj del pasillo, aquel que lo desvela y significa el paso del tiempo que va descontándose de lo que le falta conseguir... ese reloj es el que importa: el de lo incierto, el de lo que esta por llegar.
    Saludos

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