Paralelismo

Al finalizar el día, sus dedos recorren plácidamente cada cuerda para recitarle acordes a una musa etérea, intangible; lejana.

Al tiempo que su cuerpo físico yace en su lecho, inicia su recorrido onírico. Irrumpe en una gruta transparente, solitaria; olvidada. Siguiendo un aroma luminiscente, se impulsa con su cuerpo sin un rumbo fijo, hasta que la percibe en la penumbra. Su doncella lo espera. Lo recibe cual fuera su primera vez; se entrelazan sin palabras.

El sol retumba en las ventanas, él despierta con recuerdos borrosos, ella como cada amanecer, retorna a su cuerpo de guitarra.

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