Alas de Halcón II: La leve línea.

La Muerte recoge las vidas en su etéreo carro de marfil, alabastro y hueso, dejando los cuerpos como abono para la nueva siembra.

Pero durante las guerras, está tan afanada que deja a unos cuantos desdichados en agónica espera para el siguiente viaje. Sin embargo, a veces el devenir de las cosas, hace que alguno retrase su pasaje hacia tan fatal marcha.

*****

Los días se arrastraban con la angustiosa lentitud propia de una pesadilla. Los terribles gritos de agonía y llantos, los ruidos de disparos en la lejanía, explosiones… Ésa orquesta dantésca, en su conjunto, eran como el rugir de una feroz bestia descomunal, tan inconmensurable que no la abarca el pensamiento para darle una forma, alimentándose de instante en instante, con el odio de los hombres.

La necesidad de procurarse alimento no era diferente para los Faucon. Cada vez que Jean Michel salía al huerto, lo acompañaba su escopeta.

Marie se quedaría en casa con su hijo y con las armas que guardaban bajo la trampilla disimulada bajo un tapete con motivos de caza. Además, algunos enseres de cocina podían ser empleados como arma blanca y escondidos con facilidad.

Ella solía divagar por sus pensamientos mientras picaba la cebolla en pequeños cuadritos, recordando la paz que se respiraba en su pueblo, allá en Clöhars. A veces pensaba que no tenían que haber abandonado aquella casita en la costa, pero ella sabía que ahora, tampoco allí estarían a salvo.

Tanto el bulbo que cortaba como los recuerdos eran los culpables de las lágrimas ocasionales que se le escapaban.

Habían tenido mucha suerte, a pesar de la situación, su pequeña granja sin interés y su condición de civiles les había evitado, hasta ahora la visita de los cada vez más frecuentes soldados que merodeaban por la  zona. Pero la tensión que el inminente encuentro causaba era igual de insoportable que su presencia.

Sus vecinos, los Sabatier, ya conocían lo que era el trato con el enemigo. Su hija había sido marcada en la cara con un puro y a monsieur Sabatier le habían disparado en el pié sano por ocultarles unos rifles y un barril de pólvora que había intentado encubrir cuando les interrogaron. Por suerte Marie tenía nociones de primeros auxilios y había acudido en su ayuda a lo cual respondieron los Sabatier invitando a la familia a un delicioso cordero asado con patatas, todo un lujo para los tiempos que corrían. Incluso Julien omitió los comentarios acerca del reducido tamaño del cordero, centrándose en el sabor de su pedazo.

Julien, al principio sólo le veía ventajas a no tener que ir a la escuela. Pero luego, vio que tampoco podía salir a jugar. Comprendía a su medida la gravedad del asunto y no paraba de bombardear a su madre con preguntas.

Trabajar en el campo se había vuelto peligroso tras la derrota en Mons.

Al igual que los supervivientes, los víveres iban mermando.

Una tarde, cuando el cabeza de familia partió una vez más en busca de alimento, paseando junto al río se detuvo de súbito ante lo que presenciaban sus ojos.

-Aider…*

Alguien se había quedado sin cupo para el viaje que pondría fin a su dolor, no había cruzado la leve línea y ahora estaba a los pies de Jean Michel Faucon.

Si queréis saber cómo empieza la historia:

http://sopaderelatos.com/2008/12/19/alas-de-halcon-cap-i-alas-de-papel/

newowen

Administrador, con algunos relatos por aquí, unos cuantos dibujos por allá y puede que algún artículo perdido por la web.

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5 Comentarios

  1. por newowen publicado el 19/05/2009  16:35 Responder

    * Aider: Ayuda en francés.

    La había dejado a medias y eso no puede ser :P

    En un principio iba a ser corta pero creo que se va a extender un pelin más, ya que me pedisteis que desarrollara un poco más a los personajes.

    Como conozco relativamente poco de esta parte de la historia, no sabía si los niños de la época iban a la escuela por esa zona y según mi documentación creo que tampoco tenían ni latas de conserva ni había paracaidistas... (¡!)

    Bueno que espero que comentéis y
    Continuará...

  2. por zadel88 publicado el 19/05/2009  18:50 Responder

    "...frecuentes soldados que frecuentaban..." expetuando la pequeña redundancia es una buena historia (simpre vale leerse la primera parte para entender la trama) espero con ansias que siga... definitivamente un gran escritor

  3. por newowen publicado el 19/05/2009  20:54 Responder

    Gracias Zadel88 por verlo, ya está editado.
    Soy un escritor por ahora, :) uno particularmente contento de sus lectores ;P

  4. por Zilniya publicado el 20/05/2009  13:51 Responder

    Qué bueno que vayas a continuarlo, me había quedado con las ganas! Te recomiendo que con el relato pongas un enlace a la primera parte de la historia, para quienes no la hayan leído...

  5. por newowen publicado el 28/07/2009  22:45 Responder

    Parte 1:
    http://sopaderelatos.com/2008/12/19/alas-de-halcon-cap-i-alas-de-papel/

    Parte 3:
    http://sopaderelatos.com/2009/07/28/alas-de-halconiii-la-suerte-no-llama-dos-veces-parte-1/

    Más info:
    http://sopaderelatos.crearforo.com/viewtopic.php?p=1061#1061

    Y gracias a todos :)

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