EN LA NOCHE

Las garras afiladas de un escalofrió rasgan sus entrañas, abre los ojos y es noche y en ella se entrega al ansia que lo consume, frenética pulsión, salvaje instinto que le arrastra hacia su presa sin premeditación ni remordimiento. Con la sangre cálida y densa empapando sus labios, deslizándose con impúdica cadencia al interior de su abismo llega la transmutación, el descanso.
Despunta el alba

Ana Maria Rodriguez Ramos
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