La flor milagrosa (Continuación)

El hombre de piel blanca investigó y descubrió que la flor milagrosa era igual que la que quiso ofrecerle su vecino el día que se fueron a vivir al vecindario. Así que, sin pensarlo un momento, se dirigió a la casa de la familia de piel negra.
—Vecino, abre la puerta. El día en que mi familia y yo llegamos aquí, quisiste ofrecerme unas plantas medicinales. Mi hijo está enfermo y sólo eso puede curarle. Sé que te traté mal y lo siento mucho. Si aceptas mis disculpas, te suplico que me ayudes.
—Vete, hombre blanco —replicó el hombre de piel negra—. Te di la bienvenida y me despreciaste. ¿No te da vergüenza venir ahora a pedirme ayuda? No acepto tus palabras.
Decepcionado, el hombre de piel blanca volvió a casa. Tras un instante, el hijo del hombre de piel negra dijo a su padre:
—Papá, ¿no crees que deberías ayudar a ese niño?
—En absoluto, hijo.
— ¡Pero está muy enfermo! Necesita urgentemente una cura. ¿Si me ocurriese algo, no lucharías por mí?
—Él debió pensarlo mejor.
—Cariño —dijo la madre—. Sé que no debes ayudar a quien te hace mal, pero le noté tan arrepentido…
El hombre quedó pensativo un momento.
—Lo haría, pero no es tan fácil después de lo que dije.
— ¡Vayamos todos juntos! —sugirió el hijo.
En efecto, la familia de piel negra se presentó en la casa de la familia de piel blanca. El progenitor, luego de unas palabras de disculpa seguidas de otras de perdón, entregó un ramillete de plantas medicinales a sus vecinos. Con esto, las ofensas causadas quedaron por siempre olvidadas y, tanto el uno como el otro, estrecharon sus manos como muestra de su aceptación.
El niño de piel blanca mejoró progresivamente y agradeció a sus vecinos con suma gratitud. A partir de entonces, ambas familias hablaron más a menudo y forjaron una excelente amistad, porque todos tenemos derechos y debemos respetarnos sin que importen cosas como el color de piel, la religión o el status de las personas.

Ursula M. A.

Me gusta crear historias (ya sean microrrelatos o narraciones más extensas) y que la gente disfrute leyéndolas. Mi género favorito es la fantasía, pero no rechazo adentrarme en cualquier otro que no sea complicado a mi parecer.

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